EDITORIAL

Evolución económica reciente

El sector productivo real ha continuado expandiéndose a una tasa relativamente elevada, según muestran las cifras más recientes del IMAE

Tendremos quecuidar el mercado interno y, sobre todo, preservar la estabilidad financiera que, con tanto esfuerzo, hemos logrado conseguir

Calificación:          

12:00 a.m. 13/02/2012

Las pintas económicas del 2012 han estado muy variadas. En el plano interno, son más, y más alentadoras, las de carácter positivo, aunque algunas deslucen lo que podríamos identificar como un buen arranque; en el plano internacional también hay buenas noticias, pero prevalecen los riesgos en la eurozona, que aún no logra consolidar un buen plan para enfrentar la crisis, particularmente en Grecia. En ambos planos, sin embargo, se impone mantener un ojo avizor.

En términos generales, la economía costarricense se está defendiendo bien. El sector productivo real ha continuado expandiéndose a una tasa relativamente elevada, según muestran las cifras más recientes del índice mensual de actividad económica (IMAE). En diciembre, este indicador reflejó en su tendencia ciclo una expansión del 6,7%, confirmando la tendencia registrada en los últimos meses del año anterior. Según información oficial, el dinamismo fue impulsado por el sector servicios, con un aumento del 12,3%, seguido por la industria manufacturera (10,6%), que incluye exportaciones principalmente a EE. UU., nuestro principal socio comercial. Este dinamismo, de mantenerse, podría traducirse en un incremento interanual alrededor del 4%, ligeramente por encima del estimado por el Banco Central (3,8%) y del que consideramos más realista (3,5%) en un editorial anterior, precisamente por los retos que plantea la recesión en la eurozona y su impacto en otras áreas del mundo. Ese riesgo, creemos, aún se mantiene latente.

Aunado a lo anterior, las cifras de empleo tampoco se han deteriorado según se infiere del incremento en el empleo formal reportado en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), tal y como señalamos en un editorial anterior. El sábado pasado también se dio a conocer la demanda de trabajadores de 42 empresas transnacionales en su feria de empleo, alrededor de 7.000 nuevas plazas, principalmente en los sectores de servicios e industrias médicas. Eso es muy alentador.

Otras variables financieras también se han comportado razonablemente bien. La inflación, medida por la variación en el índice de precios al consumidor (IPC), en enero fue muy baja, de solamente 0,17% (4,21% interanual), más baja que en enero del 2011. El tipo de cambio se ha mantenido relativamente estable, pero ubicado todo este año por encima de la banda inferior, lo que les ha dado un leve respiro a los exportadores y ha evitado la intervención del Banco Central con la consecuente emisión monetaria para sostener el tipo de cambio. Cuanto menos intervenga esta institución dentro de las bandas del mercado cambiario, mayores serán las oportunidades de lograr una baja inflación.

Las áreas donde menores resultados positivos hemos visto son las crediticias, el costo del dinero (tasas activas y pasivas de interés) y, desde luego, las finanzas del Gobierno central y el resto del sector público consolidado que amenaza, este año, con alcanzar un 6,5% del producto interno bruto (PIB). En todas estas áreas se requieren correcciones urgentes.

El crédito hipotecario en los bancos del Estado parece haber sido manejado, una vez más, con mucha largueza desde el 2009 y ahora se están sufriendo las consecuencias. El Banco Nacional tiene en cartera inmuebles empantanados por casi ¢50.000 millones, el Banco de Costa Rica, por 17.000 millones, el Banco Popular acumula ¢11.000 millones y Bancrédito, por c3.500 millones. Esa inmovilización de recursos resta capacidad crediticia a los bancos, eleva las tasas de interés (que se recargan en otros usuarios), y afecta el proceso de crecimiento de la producción. La Sugef debería tomar medidas más enérgicas en todos estos casos.

Las tasas de interés han venido subiendo en las últimas semanas, siendo muy elevadas en términos reales. Eso también afecta la producción. La tasa básica pasiva subió al 9%, comparada con una inflación esperada de solamente un 5%. Entendemos que Hacienda ha venido presionando el mercado en sus esfuerzos de captación, pero el Banco Central también ha elevado las suyas sin que, de momento, exista un recalentamiento de la economía que presagie un aumento de la inflación. Parece haber ahí una presión indebida.

El área financiera donde menos progreso ha habido, sin embargo, es la fiscal, donde el déficit del Gobierno central podría ascender al 5% del PIB este año, y el del sector público consolidado al 6,5% del PIB. Son cifras muy elevadas. Se debería hacer un esfuerzo por reducirlas mediante una combinación de mayores ingresos y menores erogaciones en el Gobierno central, como hemos recomendado en más de una oportunidad, y revisar concienzudamente los planes de gastos de las instituciones descentralizadas, que parecen andar al garete. Los esfuerzos en uno y otro lado de las tijeras para recortar el déficit consolidado parecen estar empantanados.

En el campo internacional, la generación de fuentes de trabajo en los EE. UU. repuntó levemente, y el desempleo abierto se redujo al 8,3% de la fuerza laboral. Las bolsas reaccionaron positivamente, pero los analistas consideran que es temprano aún para hablar de una recuperación sostenida. El índice de confianza de los consumidores que calcula la Universidad de Michigan volvió, de nuevo, a caer, y los inversionistas temen que el impasse político para enfrentar el creciente déficit fiscal a mediano y largo plazo afecte las decisiones de inversión y el crecimiento de la producción, con efectos indeseables para los países en desarrollo.

En la eurozona la situación es todavía más compleja. Se ha pronosticado una situación de recesión este año y de muy bajo crecimiento el año entrante, y muchos dudan de la viabilidad política de las estrictas medidas de ajuste impulsadas por Alemania y Francia, con la venia del Banco Central europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Las reacciones populares en Grecia y otros países denotan la fragilidad del esfuerzo para reducir el déficit, y no se puede descartar que se puedan eventualmente abortar. La conclusión que, de momento, sacamos es que la economía internacional será mucho menos dinámica en los próximos años y, por ende, nuestras exportaciones de bienes y servicios también crecerán moderadamente. Tendremos que cuidar el mercado interno y, sobre todo, preservar la estabilidad financiera que, con tanto esfuerzo, hemos logrado conseguir.

compartir

     
  • Agregar Digg
  •  
  • Agregar Reddit
  •  
  • Agregar Furl
  •  
  • Agregar Facebook
  •  
  • Agregar Spurl
  •  
  • Agregar MySpace
  •  
  • Agregar Terchnorati
  •  
  • Agregar StumbleUpon
  •  
  • Agregar Delicious
  •  
  • Agregar MyAOL
  •  
  • Agregar Slashdot
  •  
  • Agregar Live
  •  
  • Agregar Twitter

califique la nota

comentarios

Avatar

German Jimenez Rivera 15:31 13/2/2012

Sería interesante ver si este crecimiento económico se traduce en una mejora en las arcas del Estado. De esa manera, una forma para que el gobierno incremente la recaudación no sería el aumento en los impuestos sino motivar mejoras en la economía para incrementar el ingreso por este rubro. ¿Suena bien?

Opine sobre este artículo

¿Es usted miembro? Ingrese al sistema

O regístrese utilizando Facebook


No logueado ..

Solo necesita su usuario y contraseña de Facebook.

Correo electrónico:

Contraseña:

 

Olvidó la contraseña ?

Presione aquí para registrarse gratis en nacion.com si aún no lo ha hecho. / Este sitio requiere Cookies