tinta fresca
DIEGO DELFINO
Me fastidia quitarme los zapatos. Amargado, los coloco sobre la canasta de plástico y avanzo. El oficial abre la boca pero no se dirige a mí: “Qué asco mae, no sé cómo hacen para no morirse del calor”. Supero el detector de metales y su compañero contesta: “Yo no aguanto ni dos días sin rasurarme”. Ha sido suficiente, estoy por decirles que esta barba habla español y come gallo pinto cuando un gesto inusual captura mi atención.
Leer nota completa