Víctimas de bullying se vuelven temerosas y bajan notas

Insultos y humillaciones roban a alumnos ganas de estudiar

Color de la piel, contextura y hasta nacionalidad son motivos de burlas Algunos docentes no detectan conflicto porque lo ven como un juego de niños

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Jairo Villegas S. jvillegas@nacion.com 12:00 a.m. 12/02/2012

La ilusión por aprender de muchos alumnos se acaba cuando son insultados, humillados o golpeados por compañeros.

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El color de la piel, la contextura, la forma de caminar o de hablar, la nacionalidad, las preferencias sexuales y hasta el uso de anteojos o el acné son detonantes de apodos y burlas.

Tal tipo de agresiones, conocidas como bullying, es tan grave que algunos no quieren volver a clases, bajan las calificaciones, tienen episodios de ira en sus casas, se aislan, pasan atormentados y pierden la autoestima.

Max Figueroa, psiquiatra infantil del Hospital Nacional de Niños (HNN), advirtió que las víctimas se deprimen al punto de que si tienen sobrepeso están en riesgo de desarrollar anorexia.

Lo más grave es que muchos maestros, profesores y directores ven estas agresiones como un juego de niños y no intervienen porque creen que son pasajeras.

Otras veces, dan las quejas a los padres del agresor. pero a cambio reciben insultos y amenazas.

Rocío Solís, directora de la Contraloría de Derechos Estudiantiles del Ministerio de Educación Pública (MEP), reconoció que el bullying viene en aumento en los últimos años.

Sin embargo, el fenómeno todavía no se refleja en las denuncias que llegan al MEP, que el año pasado apenas atendió 466 casos.

Las autoridades creen que muchas humillaciones ni siquiera son delatadas o no trascienden fuera del centro educativo.

“Sé que hay que ser valientes para denunciar, pero no podemos permitir que este tipo de situaciones se den.

“Si en algún momento (los afectados) sienten que no se les da apoyo adecuado en la escuela o colegio, pueden acudir a nuestra oficina”, aseguró Solís.

Ayuda integral. Rocío Solís insistió en que tanto el agresor como el niño o joven agredido necesitan atención.

El primero porque su comportamiento puede reflejar lo que ocurre en su casa, donde podría ser víctima o testigo de agresión, y el segundo por los daños psicológicos sufridos debido a la agresión.

Solís dijo que aunque los alumnos que incurren en estas faltas son la minoría, logran atemorizar a sus víctimas y al resto de compañeros.

“Es tan fuerte la presión y el trabajo que hacen a nivel interno que adquieren un poder muy grande y los demás sienten miedo. Nosotros trabajamos el miedo pues nadie quiere denunciar y son casos que se deben atacar a tiempo”, enfatizó.

Sin embargo, Alexánder Ovares, presidente de la Asociación Nacional de Educadores (ANDE), aseguró que el MEP no capacita a los docentes para detectar estos casos.

Cuando los educadores o padres identifican el hostigamiento, deben lograr que la persona perjudicada recupere la confianza.

“La autoestima se eleva dando seguridad a los jóvenes, que se suspenda el bullying, enseñarles que les dicen esas cosas para provocarlos. Debemos trabajar con los niños para que no les afecte lo que dicen los demás”, propuso Figueroa.

El especialista explicó que el resto de estudiantes testigos no intervienen por miedo a que el agresor también los ataque.

¿Qué hacer? Leonardo Garnier, ministro de Educación, dijo que este año llegará a todos los colegios con el programa Convivir.

Entre otros objetivos, este plan procura que la comunidad educativa comprenda que las diferencias entre las personas son fundamentales, y que todos deben ser respetados y tratados con dignidad.

Rocío Solís añadió que preparan materiales para distribuir en escuelas y colegios. Esos textos permitirán a los educadores identificar los casos de hostigamiento, así como las medidas a tomar. Colaboró: Luis Miguel Herrera, redactor.

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Fernanda Roldan Vives 09:47 14/2/2012

Giovanni, no estoy de acuerdo con su afirmación. En mi caso, en mi casa siempre reafirmaron mi autoestima y eso fue lo que me permitió superar una situación de bullying en mi colegio. Pero por más apoyo que uno reciba, es difícil levantarse todos los días a recibir burlas constantemente y hasta golpes. Son los agresores los que deben ser castigados, no exigirle a las víctimas que "aguanten", "sean indiferentes" o que "les resbale". Nadie tiene por qué ser sometido a una situación de violencia.

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Sergio Guillen Berrocal 10:33 13/2/2012

Mis compañeros practicaban las llaves de la WWF conmigo, y once años después todavía me duele la cadera. No tenía nada que ver con mi color de piel ni clase social, sólo con mi extrema pasividad, con la estupidez de los niños y adolescentes, pero es cierto... los profesores deberían estar más atentos a estos abusos que pueden desestimular ir a clases, y dejar dolores crónicos de por vida...

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Giovanni Mantovano Sorna 10:05 13/2/2012

Estoy de acuerdo con Efraín. Me parece que esto más que de la escuela refleja problemas familiares. Si el niño se siente respetado, seguro y querido en la casa, "le resbala" lo que le digan en la escuela.

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rodolfo Thomp 23:11 12/2/2012

Es gracioso, un programa llamado Convivir, como si los jóvenes están para soportar sermones, repartir material a los educadores sobre hostigamiento, en donde son estos lo que fomentan estas practicas y saben quienes son los agresores como las victimas, solo que se hacen de la vista gorda, para que sigan dando y en aumento, no ayudan en nada, que pasa en estos casos, llenan los expedientes como todo lo peor, quedando las victimas como los malos de la novela, pida esta señora el expediente yvera

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Sigifredo Brenes Gutièrrez 16:57 12/2/2012

Lo vivì en carne propia y ha sido algo muy doloroso para mi persona, en los tiempos de colegio, me marcò y con frecuencia lo recuerdo con dolor. Todo fue por mi condiciòn humilde, venir de un hogar de recursos limitados, la timidez y poca relaciòn con los compañeros que por lo general venian de hogares con recursos màs abundantes. La orientaciòn no me ayudò aùn cuando intente hacerlo. Por eso pido al Ministerio de Educaciòn prestar atenciòn cuando el joven o niño es làstimado injustamente

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Identifique los casos

Señales del maltrato

Cuando un niño o joven es humillado por compañeros tiene algunos cambios en su comportamiento.

Por ejemplo, el estudiante va a sentirse inseguro, tendrá depresión y ansiedad, no querrá ir al centro educativo y hasta puede tener desórdenes alimenticios.

Además, sus calificaciones empezarán a desplomarse, al punto que puede reprobar.

También se aislan y no quieren participar en actividades que organice el centro educativo, como por ejemplo paseos.

Para evitar estas agresiones, las escuelas y colegios deben aplicar métodos preventivos, organizar comités de vigilancia, habilitar espacios de resolución de conflictos y desarrollar actividades socioemocionales, para que el alumno hable, escuche, respete y busque soluciones.

FUENTE: Max Figueroa, psiquiátra infantil; Rocío Solís, Contraloría de Derechos Estudiantiles del MEP y Marianela Román, psicóloga de ANDE.

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