Las autoridades de la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia) estiman que el 95% de los alimentos que producen no se pueden vender en las sodas de escuelas y colegios públicos.
Marco Cercone, presidente de Cacia, aseguró que esto se debe a las exigencias incluidas en el nuevo reglamento para sodas escolares.
Dicha normativa prohíbe comercializar productos que tengan exceso de azúcar, sal o grasa dentro de los centros educativos. Tampoco se pueden ofrecer gaseosas y bebidas energizantes.
El espíritu de la reglamentación es disminuir la cantidad de niños y jóvenes con sobrepeso u obesidad, que ahora ronda el 20%.
“Los productos empacados no son comida chatarra. Ofrecemos una amplia gama de productos saludables que, según el decreto, no se pueden vender”, dijo Cercone.
No obstante, Leonardo Garnier, ministro de Educación, considera que en el mercado están disponibles muchas comidas y bebidas que se pueden vender en las sodas.
“Por un lado, productos frescos como frutas y alimentación natural, pero, por otro, de los fabricados por la industria existen líquidos y sólidos que, aun sin modificaciones, cumplen con los requisitos del decreto”, señaló el ministro.
Garnier recordó que algunas empresas trabajan en reducir azúcares, sal y grasas en sus comidas.
Enfrentamiento. Entre tanto, Cercone enfatizó ayer que recurrirán a las instancias necesarias con el fin de evitar que el reglamento siga en vigencia.
De hecho, ya la Cámara, junto a Jack’s y la Corporación Oviedo Álvarez S. A., le solicitó al Tribunal Contencioso Administrativo que, como medida cautelar, suspenda la normativa.
“No vamos a permitir que ningún ministro o presidente (en referencia a Laura Chinchilla) diga que los productos que hacemos no son saludables”, resaltó Cercone.
El dirigente se refirió así a las críticas de Garnier y Chinchilla por el recurso judicial.
Cercone también insistió en que el reglamento no incidirá en una disminución del sobrepeso y obesidad entre los niños y jóvenes.
El empresario afirmó que es necesario que los menores hagan ejercicio, que no vayan a clases en ayunas y que sean educados sobre la forma adecuada de comer, con lo que evitarían excesos.
No obstante, Garnier resaltó que el MEP tiene la obligación de regular lo que se vende dentro de los centros educativos, que son espacios para la formación.
De paso, agregó que cambiaron los programas de Educación Física y que, desde el 2013, los alumnos de sétimo aprenderán sobre hábitos saludables de alimentación en las clases de Educación para el Hogar.
“Ellos (Cacia) tienen años sin hacer nada. Nadie es tan ingenuo (para creer) que con una medida se resuelve un problema como la obesidad, pero cada quien tiene que hacer su parte”, indicó Garnier.