Tras librar una dura batalla contra el cáncer de pulmón, ayer falleció en Argentina el músico Luis Alberto Spinetta, uno de los pioneros del rock latinoamericano.
A sus 62 años, el artista, considerado un ícono de la música en español, demostró su condición de luchador y nunca perdió la esperanza. Solo el pasado 30 de enero, había sido dado de alta, luego de pasar casi un mes internado.
En esa ocasión, un parte médico llenó de ilusión a sus familiares y seguidores, al señalar una evolución de forma favorable, tras ser intervenido quirúrgicamente por divertículos en el estómago, que no tenía relación con el cáncer.
Fue tan solo en julio del año pasado cuando se le diagnosticó el cáncer en sus pulmones, y en diciembre pasado lo comunicó a sus seguidores, quienes lo inundaron con mensajes de solidaridad.
“Me encuentro muy bien, en pleno tratamiento hacia una curación definitiva”, dijo el propio Spinetta, por medio de una emotiva carta , cuando reveló su padecimiento y como respuesta a los rumores que rodeaban su estado de salud.
Su familia fue uno de los pilares que lo acompañó durante sus últimos días, y fue en su casa donde ayer dejó este mundo, rodeado de sus hijos Dante, Valentino, Catarina y Vera, según confirmó una fuente a la agencia AFP.
Su hija Catarina escribió ayer, luego de que trascendiera la noticia, en Twitter: “No habrá un destino incierto, ni habrá distancia que pueda alejarme de ti... Amor eterno a mi Padre”.
Legado. Calificado como mito, maestro y leyenda,
Costa Rica lo tuvo como visitante en el 2003, cuando ofreció un concierto, una noche de octubre, en el Teatro Melico Salazar, con la participación especial de los músicos nacionales Bernal Villegas, Pato Barraza y Tito Oses.
“Desde que me abrí como una flor para ver el mundo, y reconocerme en él, y comencé a componer y a escribir, hay cosas que no cambian, que son permanentes: la música, la paz, el amor, no sé... esas cosas permanecen a la hora de enfocar mi obra ahora como antes. Soy el mismo sin ser igual”, dijo Spinetta, durante una entrevista con Viva en esa ocasión.
De la mano de temas como Los libros de la buena memoria y Barro tal vez, el artista consolidó su reputación como uno de los padres del rock argentino, y desarrolló temas que marcaría la carrera de generaciones de músicos después de él.
Spinetta dio sus primeros pasos musicales dentro del grupo Almendra, a finales de los años 60.
Temas como Muchacha (ojos de papel) y Laura, distinguieron su voz y estilo del montón, y lo animaron a seguir su prolifera carrera.
Tras la separación de Almendra, Spinetta inició un nuevo proyecto: Pescado Rabioso. El cuarteto produjo seis discos originales y uno de grandes éxitos.
Las letras del Flaco estuvieron influidas por las palabras y creaciones de artistas y pensadores como Van Gogh, Jung, Freud, Nietzche y Rimbaud.
En el 2007, Artaud fue colocado en el primer lugar de los 100 mejores álbumes de rock argentino, de la revista Rolling Stone, imponiéndose sobre trabajos de Charly García y Soda Estéreo.
La leyenda de Spinetta también se vio alimentada por sus trabajos como solista, junto a músicos igual de icónicos. El Flaco trabajó junto a Charly García en el tema Rezo por vos, y con Fito Páez en su álbum La la la.
El Flaco se fue, pero su legado obligó a grandes como Gustavo Cerati, Fito Paéz y el mismo García a rendirle humilde pleitesía.