La aparición de restos de piezas arqueológicas en los alrededores de la nueva trocha que se construye paralela al río San Juan, en la frontera norte, intriga a las autoridades nacionales.
El ministro de Obras Públicas y Transportes, Francisco Jiménez, anunció el hallazgo en una cena de “moristas” –admira dores y estudiosos de la figura del héroe nacional Juan Rafael Mora– celebrada la noche del martes en el Club Unión, en San José.
Según explicaron los historiadores Raúl Aguilar y Armando Vargas, entre los asuntos a los cuales se refirió Jiménez durante la actividad, comentó la aparición de lo que parecía ser un “antiguo cementerio”.
Sin embargo, ayer, Jiménez rectificó. “Ya hoy (ayer) confirmamos con los contratistas de la calle y se descartó que sean restos humanos.
“Son más bien restos de un entierro indígena, de fragmentos pequeños”, declaró anoche el funcionario a La Nación.
“Lamentablemente, no son huesos, digo yo. Habría sido interesante para los estudiosos de la Campaña Nacional”, añadió Jiménez.
Con sus declaraciones, se descarta la posibilidad de que sean restos humanos que tengan relación con la Campaña Nacional de 1856-1857, como se creyó.
Información. El ingeniero Miguel Ramírez, encargado del Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) para la construcción de la vía fronteriza, había dicho ayer al mediodía que estaba solicitando un reporte a cada uno de los cuatro frentes de construcción para tener mayores detalles de lo encontrado.
Al final de la tarde, el ingeniero recomendó hablar directamente con Jiménez sobre el tema.
También por la tarde, Cristian Kandler, director del Museo Nacional, dijo estar enterado de lo que el ministro Jiménez mencionó en la cena “morista”, y afirmó que ya se tramitaban los permisos necesarios para hacer una inspección en la zona en cuestión.
“Aún no tenemos mayores datos, pero la zona es muy valiosa desde el punto de vista histórico”, expresó Kandler.
“Ya conversé con el Ministerio de Cultura para que se hagan las investigaciones que correspondan. Por supuesto que consideramos que deben tomarse las previsiones necesarias si resulta ser un entierro indígena”, añadió el ministro Jiménez.
René Castro, titular del Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (Minaet), indicó estar al tanto de la posible aparición de los restos e instó “a constituir un grupo de expertos para visitar el sitio y dar un criterio técnico lo más pronto posible”.
Desaliento. Antes de la confirmación de que no se trataba de huesos humanos, tanto Raúl Aguilar como Armando Vargas habían expresado su gran interés en la posibilidad de que estos fuesen restos de soldados que participaron en la Campaña Nacional contra los filibusteros.
Ambos destacaron que la desembocadura del río Sarapiquí, fue un sitio de interés histórico.
Precisamente ahí, el 22 de diciembre de 1856, se dio una batalla contra los filibusteros –encabezada por el general Máximo Blanco– para expulsarlos de la zona.
“Siempre he creído que por la desembocadura del Sarapiquí debe haber algo. Alguna vez pensé, incluso, en ir con un detector de metales a revisar la zona”, dijo Aguilar, quien por muchos años fue director del Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, con sede en la ciudad de Alajuela.
Colaboraron Michelle Soto M. y Alejandra Vargas M.