Chilamate, Sarapiquí (Heredia). Haber presenciado el homicidio de un taxista, hace dos años, a un kilómetro de su casa, pudo ser el móvil del mortal ataque que acabó con Nelson Rojas Alvarado, de 27 años.
A este, un constructor, lo mataron antenoche de dos tiros en su propia vivienda, en barrio Rancho Chilamate, Sarapiquí, Heredia.
Antonio Rojas, tío de la víctima, conjeturó que el asesinato pudo ser una venganza porque Rojas fue testigo de aquel homicidio. Aseveró que su sobrino había sido sentenciada de muerte varias veces.
El jefe policial de Sarapiquí, de apellido Santamaría, dijo que –según la versión de la esposa de Rojas– todo ocurrió cuando escucharon un ruido en el patio de la casa; al salir a ver qué pasaba ella se encontró con dos hombres armados.
Según la mujer, uno de ellos la tomó por el cuello y le apuntó con un arma en la cabeza. Cuando Rojas se percató de que compañera no le contestaba, salió a ver qué ocurría. En ese momento, uno de los sujetos le disparó en dos ocasiones, en el tórax y en la pierna.
De acuerdo con Santamaría, a Rojas lo llevaron en un carro particular hasta la Clínica del Seguro Social de Puerto Viejo, Sarapiquí. De camino, se toparon con una ambulancia de la Cruz Roja por lo que se hizo el trasbordo del paciente.
Arma en patio. En el patio de la casa del constructor, los oficiales encontraron un revólver que, se presume, la dejaron los atacantes, quienes escaparon caminando.
Rojas tenía tres años de casado, no procreó hijos y vivía en la finca donde creció con sus hermanos y padres. Los familiares recordaron que Rojas era muy querido.
Hace cinco años perdió a sus progenitores en un accidente de tránsito en Chilamate, donde murieron al chocar la motocicleta que conducían contra un tráiler.
El cuerpo de Rojas fue levantado por agentes judiciales a las 3 a. m. en la Clínica de Puerto Viejo, mientras en el sitio del homicidio investigadores trabajaban para aclarar ese hecho. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) no había detenido a ningún sospechoso.