Familia S. A.

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Catalina Murillo Escritora 12:00 a.m. 06/02/2012

Una amiga mía alemana muy viril (ella es la primera en decirlo), soltera con dos hijos varones adolescentes, se juntó con un hombre que era su polo opuesto, incluso más femenino que ella (lo dice él mismo). Él era divorciado y también tenía dos hijos varones adolescentes, que se quedaron viviendo con su madre, como manda la... Bueno, nada lo manda así, pero así suele suceder.

Al poco tiempo, la ex del divorciado tuvo un brote psicótico de antología, de poner en peligro su vida, la de sus hijos y medio vecindario. A la mujer la internaron y en la casa de la alemana viril se vieron conviviendo, de un día a otro, seis personas, de las cuales cuatro adolescentes varones de culturas muy distintas, donde el idioma sería un detallito comparado con otras diferencias, como que unos estudiaban y otros, no; unos fumaban y otros, no; dos tenían un cuarto para cada uno mientras los otros tenían que compartir; unos tenían más dinero que otros... Todo parecía indicar que en aquella casa, para que no terminaran todos agarrados del moño (es un decir, mucho moño no había en aquel hogar), para que no se mataran iba a tener que intervenir, como mínimo, la ONU.

Pero la cosa dio un giro tan inesperado como lógico, considerado ahora a la distancia. Y es que las normas de convivencia, en aquella familia, eran equivalentes a normas de sobrevivencia. O convivían o se extinguían. Sucedió que el respeto no era ahí algo impuesto, sino imprescindible. La mitad de la familia era una extraña para la otra mitad. Nadie podía hacerse el chineado, nadie era “el menorcito”, a nadie se le podía decir: “Usted es el mayor, hágase cargo”, nadie podía “montársele” a nadie, nadie podía decir “yo mando aquí”; ni siquiera el dinero entraba desde una sola fuente en aquella casa (los hijos de la alemana, dicho sea en este momento, eran de padres distintos). Nadie podía ni tenía que decir: “respete a su mamá” o “trate bien a su hermano”, porque, como se ha dicho, el respeto y la paz en aquella familia no eran una meta sino un punto de partida.

Los cuatro muchachos se respetaban porque no les quedaba más remedio. Se acabó el hacerse el tonto con los platos o robarle la coca cola al otro. La alemana hizo una agenda de limpieza, y a ver quién se atrevía a incumplirla. Como en la vida misma, ahí estaban todos de prestado. El concubino de mi amiga me dijo que estaba maravillado: aquella convivencia con extraños había hecho a sus hijos madurar sin esfuerzos. “He descubierto lo abusivas que son las relaciones familiares. Confianza da asco – me dijo–. Los jóvenes de hoy están como están porque se creen con derecho de exigir todo de sus padres”.

Vista desde fuera, aquella podía ser considerada una familia “disfuncional” (¿seguirá existiendo esa etiqueta?) o mínimo, “alternativa”. Y en efecto, como alternativa, no estaba mal. Familia: núcleo primario donde uno aprende a convivir, donde uno pone en práctica su modo de relacionarse con el prójimo. Da igual si hay cuatro papás y dos mamás o un papá, una mamá, y que el hombre lleve el moño y la mujer, los pantalones. La alemana me dijo: “La familia tradicional es la base de la sociedad... y se nota”.

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comentarios

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keneth gonzalez m. 16:40 6/2/2012

Entonces como los hermanastros son extraños y tienen gustos diferentes, entonces eso hace que se respeten, ya que si no lo hacen entonces necesariamente se van a terminar matando unos a otros. o sea el aliciente para tan grata convivencia es... no matarse! Que buen modelo de familia!

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gustavo adolfo ramirez calderon 15:04 6/2/2012

Lean el código de familia. La familia es lo que dice el estado que es, porque su normativa, es un imperativo legal, no moral ni religioso. Se trata de un orden de convivencia material, no de religioso.

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Renan Sanchez B. 13:20 6/2/2012

Es inútil defender los polos sobre éste tema: A los q el artículo no les parece los compararé con una persona que se creé sabia en su opinión por lo cual serán juzgados y encontrados faltos de entendimiento y los que si apoyan el punto de vista de la escritora les diré lo importante que es que existan personas q piensen como ellos de esa manera que no es tan Natural pero por la cual lo que si es Natural será santificado; Uno sin el otro no tendría ningún valor para mi.

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Walter Ramirez Villalobos 11:37 6/2/2012

Sí,sigan con esa hablada...ya se van viendo los resultados...

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Luis Beatriz Gutiérrez 11:35 6/2/2012

Pueden existir cientos de modelos, como siempre en la historia se ha dado, pero la UNICA manera de prolongarla la familia llamase como se llame es con la procreación. No todas las culturas son iguales ha y infinidad de factores que influyen.

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