Ser protagonistas de las emociones en las corridas de toros, no protege a los llamados toreros improvisados de accidentes.
La mayoría, sin embargo, entra al ruedo sin ningún tipo de póliza para gastos médicos en caso de accidente o indemnización para sus familias en caso de muerte.
Así se desprende de datos recopilados por La Nación sobre las pólizas emitidas por el Instituto Nacional de Seguros (INS) y la cantidad de festejos realizados en el territorio nacional.
El año pasado, el INS vendió 76 pólizas básicas de accidentes para eventos taurinos.
La cifra representa un 14% de las 534 fiestas taurinas reportadas por la Cruz Roja, en consultas telefónicas. Esa entidad debe brindar asistencia en este tipo de festejos.
La Nación llamó a los 118 comités que aparecen en el directorio telefónico enviado por la oficina de prensa de esa entidad (en total, hay 123 comités).
De los 118, en 84 se atendieron 534 eventos taurinos, mientras que en 30 zonas no se reportaron estas actividades y cuatro no atendieron las llamadas.
La mayor parte de estos festejos se realizaron en Guanacaste, donde hubo 245.
Ni siquiera las pólizas vendidas en los cuatro años se acercan al número de corridas de toros realizadas el año pasado. De acuerdo con los datos del INS, se vendieron 176 entre el 2008 y el 2011.
A correr. El Reglamento a las Actividades Taurinas exige a los comités adquirir seguros para toreros y montadores improvisados, las cuales deben presentar a los municipios para conseguir autorización.
La póliza básica de accidentes del INS es el único seguro que existe en el mercado para cubrir a toreros improvisados.
“Se fija un número de improvisados a asegurar, y los organizadores deben enviar sus nombres y número de cédula a una sucursal del INS (vía fax o correo electrónico), al menos media hora antes del evento”, dijo Rónald Granados, subdirector de Seguros Personales.
Los montadores tienen mayor garantía al estar agrupados en asociaciones que adquieren pólizas de riesgo del trabajo o las exigen en los contratos con los comités de fiestas cívicas o patronales.
“Si hay un pago de por medio, el torero debe contar con la póliza de riesgos del trabajo porque hay una relación patrono-empleado, según lo establece el Código de Trabajo”, aclaró Eduardo Fernández, jefe de Seguros Solidarios del INS.
¡Puerta! El año pasado, el INS vendió 522 pólizas de riesgos del trabajo para eventos taurinos, que pueden cubrir tanto a una persona, como a un grupo que participó en una o varias corridas.
Sin embargo, conocedores del ambiente taurino señalaron que la mayoría de dichos seguros son tomados para cubrir a montadores.
“Nuestra asociación de montadores está bien organizada, sacamos las pólizas para los contratos”, dijo Jesús Chang, coordinador de Los Taurinos de Puntarenas.
En Santa Cruz, el Área Rectora del Ministerio de Salud solicita estos seguros antes de dar su aval.
“El reglamento para dar la autorización sanitaria no exige que veamos las pólizas, pero las pedimos para evitar riesgos porque en todas las fiestas hay monta (...) a nosotros nos traen siempre los documentos”, afirmó Warren Chavarría, director de esa área de salud.
Jorge Arturo Cañero González aseguró que fue el primero en solicitar pólizas.
“Fue en 1990, desde entonces, hay muchas mejoras, y puedo contarle que hay 36 agrupaciones de monta; pero todavía unas 16 están tratando de estar en regla”, dijo.