Corredores. Tras varios días alimentados solo por la desesperación de no poder regresar al país, algunos de los costarricenses atrapados en Panamá pisaron suelo nacional este sábado.
Desde antes del mediodía, arribaron en grupos hasta alcanzar unos 100 a eso de las 2 p. m., según informó la presidenta Laura Chinchilla, en su cuenta de twitter.
“Son pocos los ticos que han logrado llegar a Paso Canoas, cerca de 100. Confiamos en los esfuerzos de diálogo que están por iniciarse”, manifestó la mandataria.
Todos los viajeros fueron llevados primero al aeropuerto de David y desde ahí una unidad de Tica Bus los trasladó a Paso Canoas, poblado fronterizo del cantón de Corredores, Puntarenas.
Miembros de la Cruz Roja y funcionarios de la Dirección de Migración recibieron a los nacionales. Los primeros para examinarlos y los otros para ayudarlos en sus trámites de ingreso.
El primer grupo lo conformaron 46 personas, de los cuales, la mayoría se encontraba en buenas condiciones de salud, informaron los cruzrojistas.
“Hay un niño con problemas de alergia y un hombre que presenta dolores en su estómago y pierna izquierda”, declaró Carlos Herrera, funcionario de esa institución.
También se examinó a un paciente con hipertensión y diabetes. Este fue valorado y trasladado al hospital de Ciudad Neily.
“El viaje fue muy lindo, pero terminó en una pesadilla. Me siento muy mal, tengo infecciones en el estómago y en el pie izquierdo. Fueron cuatro días sin comida ni agua”, afirmó Stefano Stevanovich, vecino de Heredia.
Karla Brenes, también oriunda de esa provincia, relató que ellos quedaron atrapados al llegar al pueblo de San Félix, en el distrito de Chiriquí. Fue ahí donde se enteraron de los bloqueos.
La suerte de estos ticos no le sonríe a otro grupo de nacionales que se encontrarían atrapados entre las provincias de Veraguas y Chiriquí, denunció Patricia Navarro.
Esta mujer aseguró ayer que su hija y su yerno, junto con otros viajeros, fueron tomados como “rehenes” por los quejosos, y que no tienen agua ni comida.
El Gobierno tico instó ayer a los nacionales, y en especial a quienes habitan la zona fronteriza local que se abstengan de viajar a la provincia de Bocas del Toro y a la ciudad de Changuinola.
Conflicto. Se estima que cerca de 300 nacionales quedaron varados desde el martes debido a las protestas que protagonizan indígenas panameños, opuestos a un proyecto de ley sobre regulación minera.
Ellos impiden el paso por la carretera Interamericana entre Chiriquí y Veraguas, lo que afecta el tránsito de pasajeros y vehículos de carga. Esa vía es la principal arteria del país y la región.
“Pido a las autoridades que ayuden a los salvadoreños, nicaraguenses y costarricenses que están en el aeropuerto en Panamá”, exclamó Victoria Martínez, de origen salvadoreño.
Ayer por la mañana, los indígenas aceptaron dialogar, pero las conversaciones aún no tenían día ni hora clara. El Gobierno panameño había exigido la eliminación de los bloqueos para dialogar.