Puntarenas. Puntarenas y San Carlos se encargaron de llevar al límite de lo discreto el juego disputado ayer en el Lito Pérez.
El conjunto porteño saltó al terreno plagado de ansiedad por la necesidad de una victoria y eso le pasó la factura, tanto a los jugadores como al técnico Luis Fallas, quien ya tenía una advertencia de la presidenta Alejandra Ordóñez: “Se gana o se gana”.
En el primer tiempo, los equipos no encontraron su rumbo, la media cancha fue un terreno desconocido: nadie la pudo dominar.
No lograban el paso del balón por lo que optaron por el pelotazo para llegar al marco rival.
La mayor movilidad se vio por medio del jugador naranja Juan Diego Ruiz, quien poco a poco abrió espacio por la banda izquierda, pero le resultó insuficiente.
Por su parte, los norteños de la mano de su “10”, Álvaro Sánchez, lograron crear más opciones de peligro ingresando por la banda derecha, aunque sin mayores logros.
Así, ambos conjuntos se fueron al descanso (sin mostrar mucho futbol) con un empate a cero, que a la postre sería definitivo.
Desesperación. Si en el primer tiempo el Puerto estaba ansioso, saber que tenían que anotar los hundió más: perdían los balones, los pases era imprecisos y utilizaron el pelotazo de manera excesiva.
San Carlos no aprovechó esos minutos de descontrol y su falta de precisión fue la piedra en el zapato. Lo mejor de los Toros del Norte se vio en las jugadas de balón parado, en las que en tres ocasiones la pelota se estrelló en el travesaño.
Conforme pasaban los minutos la desesperación se hacía más evidente y el juego continuó con muchas jugadas de roce.
Tanto así que el sancarleño Carlos Acosta, al 65’, vio la roja directa y seis minutos más tarde Heluit Farrier también salió expulsado.
Ni aún así, ante nueve jugadores, Puntarenas pudo tomar ventaja y descontrolar a San Carlos.
Faltando ocho para finalizar, el debutante Darío Delgado (con un mal día) también salió, esta vez por doble amarilla, y de ahí en adelante simplemente fueron minutos de transición hasta el pitazo.
Los porteños una vez más no pudieron sacar el resultado en casa, con lo que acrecientan su crisis.