Tarrazú. El tricampeón tico Alajuelense sonrió por primera vez en el torneo de Verano 2012 , a costa de un Orión que simplemente sigue hundiéndose.
Los erizos sacaron su primera victoria en tres duelos, luego de perder ante Belén y Cartaginés.
El marcador fue de 2-0.
Sin embargo, el partido para la Liga no fue tan fácil.
Los rojinegros todavía se ven trabados. Amarrados en su juego y pesados en el campo.
Tal situación se hizo más evidente al combinarse con las complicadas características del estadio Municipal Hermanos Parra, de San Marcos de Tarrazú.
Los pases malos ya no fueron uno, sino que fueron dos. Las recepciones deficientes no fueron dos, sino cuatro.
La pequeña cancha y su superficie irregular tuvieron un rol grande dentro del compromiso.
Eso sí, valga decir que la Liga mejoró desde aquella estrepitosa derrota ante los belemitas. Entonces –nunca tan acertada la frase– “no daban pie en bola”.
Bajo estas circunstancias, ¿cuál factor se vuelve vital?
Sí, el balón parado. Y los manudos le exprimieron el jugo.
Un tiro libre muy cerca del área sería la primera emoción del compromiso. También se convertiría en la primera celebración.
Los cobros del mediocampista Pablo Antonio Gabas en los últimos tiempos meten miedo.
Ya son varios zapatazos del argentino que se han quedado en la retina, por su espectacularidad.
Por eso, fue extraño que quien se parara a la par de la pelota fuera el delantero Froylán Ledezma.
Estaba para darle directo, pero los alajuelenses enseñaron un poco de lo que trabajan en la semana.
El Cachorro ubicó con gran precisión la cabeza de Giancarlo González y este la cambió de palo haciendo gala de un gran “resorteo”.
Reaccionar fue imposible para el meta orionense Carlos Díaz.
Posteriormente, al 28’, una jugada de pizarra en otro cobro de falta tuvo el mismo desenlace: impacto de González y red.
Tranquilidad. Los goles le acomodaron el partido a los manudos.
Con números en los cartones, ya se puede respirar un poco en cuanto a las necesidades de atacar.
La Liga se plantó con solidez y administró la pelota. Lo hizo sin acelerar, pero también sin sufrir.
De hecho, por un buen rato los delanteros de Orión pudieron haberse salido del encuentro y nadie lo hubiese notado.
Sin embargo, al 42’, llegó la expulsión de Ledezma por reclamar.
El Cachorro se tiró a simular una falta, se quejó (aunque sin exagerar), pero el árbitro central Randall Poveda escuchó algo que no le gustó y le sacó la roja.
Durante el segundo tiempo, el hombre de más le permitió a Orión tomar la iniciativa.
Quizás lo más correcto sería decir que la Liga se la regaló.
Con el marcador a favor, con diez hombres y en un terreno donde armar buenas combinaciones es difícil, ¿para qué arriesgar?
Los de casa, jóvenes e impetuosos, intentaron volver al partido a base de transiciones rápidas y cambios de ritmo del medio hacia adelante, generando buenas opciones.
No obstante, todas fueron a las nubes o a las manos del guardameta Patrick Pemberton.
La Liga aguantó todos los embates y se fue de Tarrazú con el arco en cero y tres puntos que le permiten meterse en el campeonato.