Melbourne, Australia. AP Novak Djokovic superó a Rafael Nadal para atrapar su tercer título en el Abierto de Australia en quizás una de las mejores definiciones de la práctica del tenis profesional.
En la final más larga de la era abierta en los Grand Slams –5 horas y 53 minutos de pura tensión–, Djokovic levantó el cetro.
El serbio de 24 años acabó imponiéndose con parciales de 5-7, 6-4, 6-2, 6-7 (5), 7-5, poniendo fin a un espectacular duelo con el español.
Djokovic se acostó en la cancha tras perder un peloteo de 31 golpes, el más largo del partido, que igualó el marcador a un 4-4 en un electrizante quinto set.
Después de estar abajo 5-3 para ganar el desempate del cuarto set, Nadal se adelantó 4-2 en el quinto parcial y parecía tener a Djokovic contra las cuerdas y con visibles muestras de fatiga.
Pero el número uno del mundo, que venía de jugar casi cinco horas para vencer en su semifinal a Andy Murray, logró encontrar fuerzas y supo reaccionar. Le rompió el servicio de Nadal para irse al frente 6-5, levantó una bola de quiebre y finalmente consiguió el triunfo.
Tras concluir el duelo, Djokovic se arrancó la camiseta para celebrar uno de las finales más dramáticas en la historia del tenis.
Descargó toda su emoción golpeando con fuerza una de las barreras alrededor de la pista de la Arena Rod Laver, luego de caer en razón de que se había convertido en el quinto hombre en ganar tres finales consecutivas en las grandes citas desde que la era abierta comenzó hace 44 años. Anteriormente Nadal, Roger Federer, Pete Sampras y Rod Laver registron igual dato.
Nadal terminó inclinándose en la red, mientras que Djokovic se puso de cuclillas durante la ceremonia de premiación.
“Hemos hecho historia y lamentablemente no podían haber dos ganadores”, dijo Djokovic.
El tenista español Nadal se convirtió en el primer hombre de la era abierta que pierde tres finales seguidas de un Slam, todas ante Djokovic, incluidas Wimbledon y el Abierto de Estados Unidos.