Como si sus palabras tuvieran algo de magia, o tal vez fue su buen sentido del humor... lo cierto es que César Millán, conocido por su programa El Encantador de Perros, dejó a todos encantados durante la presentación de su espectáculo El líder de la manada tour.
César Millan en Costa Rica
César Millan en Costa Rica
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Aunque muchos tenían dudas de qué era exactamente lo que el entrenador mexicano haría durante su show, esas preguntas se despejaron pronto. Millán apareció con una camiseta de la selección de Costa Rica, muy conversador, carismático, además de llegar acompañado de su pitbull Junior.
Su trabajo fue una mezcla entre lo que hace un buen orador y un comediante de stand up comedy: narrar anécdotas entretenidísimas de los pecados que cometen los dueños de perros. Muchos, sin duda, se identificaron con esos errores... sus risas los delataron.
También mostró sus dotes histriónicos, al ejemplificar, junto a Junior, cómo se comportan los humanos con sus perros.
Aunque parecía un poco nervioso al principio, este Encantador de Perros logró lo que muchos profesores de secundaria desearían: que los que asistieron a su clase guardaran silencio y prestaran absoluta atención.
Jimena Bolaños, una niña de Tibás que convenció a su abuelita de ir a ver a esta figura de la televisión, fue una de las que no perdió detalle de las palabras de Millán. De paso, podría aprender algún consejo para ponerlo en práctica con Dolfy, su doberman pinscher.
“Me gusta ver lo que él hace con los animales, me asombro mucho”, aseguró Jimena, de 8 años.
El entusiasmo de esta amante de los perros casi sufre un golpe, según contó su abuela Nany Guerrero. Ambas tenían sus entradas desde días atrás, pero pensaron que la noche con el Encantador de Perros era domingo (hoy).
Muy bien sentadas en la platea del sector oeste, Jimena y su abuelita contaron que salieron corriendo de la casa, porque no podían perderse esta oportunidad.
Fría noche. Calentar las manos dentro de un buen abrigo, unos guantes o frotarlas con las manos de un ser querido, fueron algunas de las múltiples técnicas que los asistentes emplearon para mantener el calor corporal, en medio de una noche ventosa.
Los que decidieron comprar las entradas de mayor costo –es decir, los que estaban más cerca de la tarima–, aprovecharon para llevarse una foto de Millán. Aquellos que estaban un poco más lejos, especialmente en las zonas de graderías, no tuvieron más remedio que ver el trabajo que hizo Millán mediante las pantallas gigantes instaladas.
El área de trabajo del Encantador de Perros fue una tarima instalada en el sector norte del Estadio Nacional. Para demostrar qué hacer para ir mejorando la relación del amo y su perro, recrearon una sala de una casa, con sus sofás, la puerta que da al exterior, la mesa del comedor y algunas sillas.
Eso le permitió al invitado mostrar cómo actúan algunos perros y hasta recordó el caso de un gato que se convirtió en el líder de un perro nuevo en un hogar, en los Estados Unidos.
Con un castellano que a ratos mezclaba con inglés, el entrenador demostró cómo hacer tareas que a muchos les genera dolores de cabeza, de manera sencilla.
Fue en esas etapas donde Junior resultó de más ayuda; un buen ejemplo apareció con la tarea de darle de comer a un perro. Él demostró que se debe lograr paciencia del perro y no permitirle que haga lo que quiera.
Junior se mostró atento, e hizo quedar muy bien a su líder de la manada. De paso, este pitbull se ganó doblemente el corazón de los ticos en el coliseo deportivo, al mantenerse paciente a la espera que Millán le permitiera comer.
El Encantador de Perros puso especial énfasis en la principal tarea que todo dueño de perro tiene que hacer: ejercicio, disciplina y afecto.
Lo que muchos esperaban ocurrió a las 9:37 p. m., cuando apareció Franky, una perrita zaguate que serviría de ejemplo, por lo traviesa que es.
Este entrenador de perros de todo tipo, no paró de agradecer al público y le dio especial gracias por que siempre le dan una bendición. También recordó a las personas que es una persona que procede de una familia humilde.
A la hora de cierre, César Millán continuaba en el escenario, mientras que Junior generó empatía con Franky, aunque no se quedaba muy quieta... sin duda una ayudita de este encantador le haría más que bien a la perrita tica.