Letras de cambio

Calificación:          

Luis Mesalles economista lmesalles@academiaca.or.cr 12:00 a.m. 28/01/2012

En un viaje reciente que hice a Santiago de Chile, apenas entro a la habitación del hotel, me llevo la grata sorpresa de ver unas tazas y unas bolsas de café con un logo conocido: Café Britt. Cuando vengo ya de regreso, en el aeropuerto de Santiago me encuentro también la misma marca, pero ahora en el nombre de las tiendas de souvenirs: Britt Shops. Este es un ejemplo de una compañía costarricense que ha sabido salir de las fronteras de nuestro país. No son muchas, pero ya se van viendo cada día más que se atreven a ser internacionales, en un mundo que de todos modos es cada vez más globalizado.

Costa Rica le ha apostado fuertemente a la inversión extranjera, como una manera de crecer en producción y crear empleos. Eso ha estado muy bien, ya que la entrada de compañías extranjeras ha sido el motor que ha impulsado el crecimiento económico del país durante los últimos 20 años. También ha estado muy bien, ya que los conocimientos y la cultura de trabajo que adquieren quienes han laborado en estas empresas ha ayudado a mejorar la capacidad de nuestros trabajadores. Pero también queda la impresión de que nos hemos quedado cortos en sacarle el jugo a la entrada de estas empresas. Aquí no hablo de sacarles dinero por la vía de impuestos, sino de aprovechar al máximo esta experiencia para lograr una mayor absorción de tecnología, y que de ahí en adelante seamos los ticos los que produzcamos, desde aquí o desde otras partes, para venderle al resto del mundo.

Israel es un ejemplo de cómo generar un ambiente donde se logran crear nuevas empresas locales que luego se globalizan. Empezaron con la atracción de empresas extranjeras. Pero inmediatamente se prepararon para crear las condiciones que permitieron que empresas locales surgieran, con capacidad de ser proveedoras de calidad de las extranjeras que venían entrando.

Un artículo reciente de la revista The Economist resalta los factores claves para el surgimiento de una gran cantidad de nuevas empresas israelitas, que ya no son simples suplidoras de las extranjeras, sino que más bien han salido a competir a nivel mundial. Uno de ellos es la cultura de querer ser empresario. Los israelitas entran a trabajar en las empresas extranjeras pensando que algún día serán dueños de su propia empresa. Aprenden al máximo mientras son “cola de león”, para un día ser “cabeza de ratón”. El otro factor fundamental es la innovación. En lugar de pretender competir de tú a tú contra China o India en manufactura de mano de obra barata, Israel ha logrado diferenciarse. Sus micro- y pequeños empresarios están constantemente buscando cómo hacer las cosas de una manera diferente.

Si en el país queremos sacarle aún más jugo a la entrada de empresas extranjeras, debemos crear una cultura nacional que premie al empresarialismo innovador.

compartir

     
  • Agregar Digg
  •  
  • Agregar Reddit
  •  
  • Agregar Furl
  •  
  • Agregar Facebook
  •  
  • Agregar Spurl
  •  
  • Agregar MySpace
  •  
  • Agregar Terchnorati
  •  
  • Agregar StumbleUpon
  •  
  • Agregar Delicious
  •  
  • Agregar MyAOL
  •  
  • Agregar Slashdot
  •  
  • Agregar Live
  •  
  • Agregar Twitter

califique la nota

comentarios

Avatar

Fabián Hernández Lizano 10:21 28/1/2012

Sería muy interesante e imnovador, ahora que una cadena internacional viene para Costa Rica, a abrir cafeterías, que Café Britt, hago lo suyo y nos regale sus excelentes productos nacionales en diferentes cafeterías por toda Costa Rica.Yo iría con mucho gusto.

Opine sobre este artículo

¿Es usted miembro? Ingrese al sistema

O regístrese utilizando Facebook


No logueado ..

Solo necesita su usuario y contraseña de Facebook.

Correo electrónico:

Contraseña:

 

Olvidó la contraseña ?

Presione aquí para registrarse gratis en nacion.com si aún no lo ha hecho. / Este sitio requiere Cookies