Ciudad del VaticanoAFPEl papa Benedicto XVI lanzó una ofensiva para oponerse a los planes de Barack Obama sobre el derecho al aborto y el acceso a los anticonceptivos.
Las duras declaraciones del papa ante obispos estadounidenses representan un llamado a los católicos para que se movilicen en contra de los planes del presidente, a los que calificó ayer como “prácticas intrínsecamente malas” impuestas a la sociedad.
Así, el Pontífice ofreció su pleno apoyo a los dirigentes religiosos y el mediático presidente de la Conferencia Episcopal, Timothy Dolan, quien asumió la delantera en los ataques contra la iniciativa.
Con ello, hacía alusión indirecta a la cobertura de salud que en el futuro deberá permitir a las mujeres de EE. UU. tener acceso a todas las formas de contracepción aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos.
A partir del 1.° de agosto del 2012 todos los contratos de seguros de salud deberán incluir estos servicios. Los empresarios que, por fuerza de sus creencias religiosas, dejen de ofrecer cobertura médica de este tipo, tendrán hasta el 1.° de agosto del 2013 para adaptarse a las nuevas disposiciones del Gobierno.
La Iglesia católica de Estados Unidos, sumamente activa en los planes sociales y educativos pero ensombrecida por diversos casos de pedofilia cometidos por sacerdotes, se encuentra dividida en numerosas corrientes; incluyendo algunas que no siguen más las posiciones de Roma y defienden reformas liberales en materia de moral.
La Santa Sede, a pesar de una simpatía real por la personalidad del actual presidente demócrata, considera a los republicanos un sector más seguro a raíz de sus posiciones conservadoras sobre el “derecho a la vida”.