Barcelona. Esta vez el Real Madrid jugó mejor que el Barcelona, pero el generar más ocasiones no le impidió caer eliminado de la Copa del Rey al empatar 2-2 en el partido de vuelta de los cuartos de final.
El cuadro merengue cedió su corona en la competición que ganó el año pasado, precisamente contra el Barça, el único triunfo del Madrid de José Mourinho .
El coloso barcelonista sigue como territorio maldito para el portugués; además, desoyó el clamor popular y alineó a Pepe, además de Fabio Coentrao y el argentino Gonzalo Higuaín en el once, en lugar del francés Karim Benzema.
Mou se siente como pez en el agua en escenarios volcánicos y la alineación tuvo doble objetivo: eliminar al Barça en su feudo y dejar atrás el cisma en el vestuario.
Guardiola apostó por los mismos que ganaron en el Bernabéu, pero no logró repetir su brillante actuación y el Madrid marcó la pauta desde el inicio.
Higuaín estuvo a punto de marcar el gol más rápido de la historia del clásico cuando le ganó un balón a Gerard Piqué, dormido en la jugada, pero el argentino falló..., como haría más tarde tras otro regalo de Pinto, nervioso ante el frenético acoso de los merengues.
El equipo de Guardiola solo pisó el área de Iker Casillas en alguna arrancada individual o balón largo a la espalda de la zaga.
En el mejor momento visitante , Mesut Özil hizo temblar el travesaño de Pinto –y a todo el Camp Nou– con un zurdazo de 30 metros que dio en la madera y rebotó en la línea
Ahogo. Sin Iniesta, lesionado, el Barça se ahogaba...
En pleno desconcierto azulgrana, Messi salió al rescate al 43' cuando, en uno de los escasos despistes del Madrid, recibió en carrera, fue al área de Casillas y, en el último instante y rodeado de camisetas blancas, asistió a Pedro para el 1-0.
Tras una entrada de Lass Diarra a Messi, que provocó la primera trifulca, Xavi sacó el tiro libre, que rebotó en Diarra y este lo devolvió Alves con un potente derechazo a la escuadra izquierda de Casillas.
Mourinho refrescó al equipo con Karim Benzema, José Callejón y Esteban Granero: los cambios dieron nueva vida a los blancos.
Estos recortaron a los 68' tras gran asistencia de Özil y recorte de Cristiano a Pinto. El Barça siguió desenchufado.
Cuando Benzema aprovechó otro despiste defensivo para superar de sombrero a Puyol y clavar el segundo puñal a los 71', el Camp Nou enmudeció.
Al Madrid se le abrió un nuevo mundo, pues quedó a un solo gol de conseguir la proeza .
El partido se volvió un ida y vuelta con ocasiones para ambos, pero el Madrid acabó como acostumbra: con un hombre menos por expulsión –Ramos fue el de turno– y con la cabeza gacha. Aunque esta vez menos inclinada.