Omar Dengo y Teresa Obregón fueron dos grandes pilares de la cultura costarricense, formando maestros desde la Escuela Normal de Heredia para que fueran a educar a los niños de todo el país. Don Omar falleció a los 40 y desde su lecho de enfermo, antes de morir, dijo a sus alumnos: “—Muchachos, ahora, a vivir, que eso es importante”.
Fueron vástagos de aquel matrimonio: Jorge Manuel, Omar, Gabriel y María Eugenia. Recuerdo que en la Escuela República Argentina de Heredia, en donde acostumbraban poner en los corredores las fotografías del alumno más distinguido de la graduación de cada año. Ahí aparecían los tres hermanos Dengo en fila, correspondiendo cada uno a la graduación que le tocó representar.
Hay cosas de Jorge Manuel que no se me olvidarán nunca. Por ahí de 1945, en Heredia se comenzaba a discutir la necesidad de instalar una nueva planta eléctrica, ya que la existente apenas servía para medio alumbrar la ciudad.
Dengo fue el primero en presentar un proyecto para construir una planta de 2.000 kw, la que prestaba sus servicios hasta ese momento era de 250 kw, o sea que la proposición de Jorge Manuel era para construir una planta ocho veces más grande que la que había.
Hubo una reunión con los vecinos en el salón de actos de la Escuela República Argentina y algunas personas importantes de la ciudad encontraron que el proyecto era demasiado ambicioso y demasiado caro. Varios vecinos tomaron la palabra para criticar el proyecto. Solamente Rafael Sequeira, que era un industrial muy inteligente, dijo que eso era precisamente lo que Heredia necesitaba: una planta grande para promover el desarrollo de la industria y el comercio.
Después de muchas discusiones, los estudiantes de la Escuela Normal al terminar la reunión rodeamos a Dengo para formularle algunas preguntas sobre sus planes.
Jorge Manuel estaba molesto por la reacción negativa de algunos vecinos y después de contestar nuestras preguntas satisfactoriamente, agregó: “Total que en Heredia, el único que entendió el proyecto fue Rafael Sequeira”.
No obstante los puntos de vista contradictorios de algunos vecinos, la Municipalidad decidió dar inicio al proyecto, ubicando la represa en Carrillos de Poás, en donde se había encontrado una ubicación apropiada para el plan.
Solidaridad. Durante la revolución de 1948, este escribiente tuvo que ir a refugiarse entre las cuadrillas que construían la planta de Heredia. Las autoridades me andaban buscando para llevarme a la cárcel porque yo había participado en una compra de armas.
Yo no tenía ningún derecho para estar ahí, pero Jorge Manuel, jefe del proyecto, en lugar de decirme que me fuera, le dijo al jefe de obras, que era el ingeniero Óscar Cadet, que me pusiera a hacer algo. Entonces, Cadet me encargó rotular las puertas de las vagonetas municipales que estaban prestando sus servicios en el proyecto.
La planta eléctrica de Heredia, construida en Carrillos de Poás, fue la semilla que germinó y creció hasta convertirse en la gran obra de Jorge Manuel Dengo: el Instituto Costarricense de Electricidad.
Años después, Dengo fue un vicepresidente de la República de lujo, en la administración Arias Sánchez (1986-1990), cuya función fue coordinar la Comisión Económica del Gobierno, mientras que su compañera de gabinete, la vicepresidenta Victoria Garrón, coordinaba la Comisión Social.
Qué bueno habría sido para el país que un hombre con la capacidad de emprendimiento y trabajo de Jorge Manuel hubiera llegado a ejercer la Presidencia de la República. Esto no sucedió porque Dengo no era político.
Gracias, Jorge Manuel, por haber dedicado tu vida a iluminar este país. La patria queda en deuda contigo.