“Un líder nato”, “un servidor fiel”, un “profesional visionario”. Pocos funerales de Estado se han caracterizado por recordar a un hombre sin crítica y con tanta admiración, como ocurrió ayer frente al féretro de Jorge Manuel Dengo Obregón.
Funeral de Jorge Manuel Dengo
Funeral de Jorge Manuel Dengo
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El ingeniero, fundador del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), el padre de lo que hoy es la Comisión Nacional de Emergencias y vicepresidente de la República (86-90) fue despedido ayer con todos los honores en la Catedral Metropolitana, en San José.
A las 11 a. m. la iglesia atestada guardó profundo silencio mientras las notas del Duelo de la Patria inundaban el entorno. Sincronizados, con un paso militar poco visto en el país, seis oficiales de la Fuerza Pública condujeron el ataúd por la nave central.
Monseñor Hugo Barrantes, arzobispo de San José, ofició la misa y fue el primero en desgranar elogios para Dengo, quien falleció el lunes a los 93 años.
“Don Jorge Manuel ofreció al pueblo de Costa Rica la ofrenda sencilla y cotidiana de su vida. Su lucha fue a favor de un desarrollo sostenible, su meta fue lograr el auténtico bienestar de la sociedad. Por eso, a pesar del dolor de su partida, la gratitud es el mayor sentimiento que hoy brota de nuestros corazones”, resumió Barrantes.
A la misa acudieron, entre otros, la presidenta Laura Chinchilla y su esposo, José María Rico; el jerarca del Poder Judicial, Luis Paulino Mora, y los expresidentes Óscar Arias y Miguel Ángel Rodríguez, quienes compartieron la banca.
“Lo que mejor representa él es la unión de los valores más propios del costarricense: la sencillez, la naturalidad, la familia, con la búsqueda del conocimiento y la técnica para hacer las cosas siempre con excelencia, ojalá que sigamos ese camino”, resumió Rodríguez, en las gradas de la Catedral.
“Es una muerte que al país le causa un inmenso dolor”, dijo, por su parte, Luis Paulino Mora.
“Son muchos recuerdos, sobre todo su sencillez, su frugalidad, su brillantez, su generosidad, él era un caballero encima de todos los caballeros”, añadió Karen Olsen, viuda del exmandatario José Figueres Ferrer.
Poco después del mediodía, Manuel Dengo Benavides, embajador en Ginebra e hijo del fallecido, recibió el Pabellón Nacional de manos de la presidenta Laura Chinchilla.
En las afueras, decenas de ciudadanos esperaron bajo el fuerte sol a que el cortejo saliera. El féretro cruzó la puerta, sonaron las sirenas de los Bomberos y una multitud le aplaudió, por última vez. Colaboró Mercedes Aguero.