La inauguración del Estadio Nacional, realizada el año anterior entre el 26 de marzo y el 16 de abril, le reportó pérdidas por ¢209 millones a la agencia de publicidad Jotabequ, que fue la encargada del montaje de la actividad.
El dato se extrae del acta 759-2011 del Consejo Nacional de Deportes, redactada en sesión ordinaria del 9 de junio pasado.
Según Arcadio Quesada, jefe de auditoría del Icoder, el documento fue trasladado a su departamento para revisarlo.
“Ya estudiamos una parte de la liquidación y hoy (ayer) comenzamos a ver la otra. Lo que se hace es una norma técnica de auditoría que hay que seguir con este tipo de liquidaciones para ver si los documentos son correctos”, indicó Quesada ayer por la tarde.
Según el estado de resultados del Proyecto Estadio Nacional, como se llamó a la inauguración, hubo ingresos por ¢3.246.116.676 y gastos por ¢3.455.364.503.
“Desde el punto de vista de negocio no fue bueno, pero tenemos la satisfacción de haber hecho un trabajo impecable. Es un estadio (Nacional) que nunca se había usado, que tuvo miles de visitantes y a pesar de esos aspectos no se presentó ni un solo incidente de robo o accidente”, dijo Jaime Jiménez, presidente de Jotabequ.
Jiménez explicó que los gastos que tuvieron no permitieron cobrar la tarifa de $450.000 (¢227,3 millones) establecida en el convenio firmado por Luis Peraza, exdirector del Icoder, y Alberto Quirós, representante de Jotabequ, el 22 de octubre del 2009.
La agencia de publicidad Jotabequ logró el contrato de patrocinio con el Icoder luego de ganar un concurso público. Dicho acuerdo estableció que la empresa era la que organizaría las actividades de la apertura, asumiendo los gastos y las pérdidas que esta generara.
Aparte de los $450.000 ($25.000 por cada uno de los 18 meses de contrato), Jotabequ percibiría un 5% de comisión sobre cada venta de entradas o patrocinio.
En caso de que se diera un excedente tras el cobro de ambas tarifas, ese dinero pasaba al Icoder.
Las razones. Según Jiménez, una de las razones por las que hubo pérdidas es porque “el convenio indicaba que el precio de las entradas de conciertos y actividades deportivas debían ser bajos para dar accesibilidad a muchas personas”.
Otro aspecto tocado por el productor fue que su compañía nunca quiso solicitar ayuda del Estado para que le dieran exoneraciones.
“En impuestos pagamos aproximadamente ¢560 millones, aparte de que tuve que dar muchas entradas de cortesía”, manifestó.
Según el empresario, hubo coyunturas como la de las telecomunicaciones, la cual también le quitó algunas posibles ganancias.
“Me imagino que empresas como Movistar o Claro habrían querido entrar en la inauguración, pero en ese momento solo lo hizo el ICE. También nos faltó que entraran aseguradoras como el INS”, dijo.
A pesar de la pérdida, Jiménez aseguró que volvería a asumir un proyecto como el del Estadio Nacional, aunque negociando mejor el convenio con Icoder.
“No se logró identificar por parte nuestra las implicaciones de un contrato así, pero con la cantidad de gente que llegó (235.870 personas) y el hecho de que era algo inédito, estoy satisfecho”, añadió.