Diez nidos de 190 millones de años, encontrados en un parque de Sudáfrica, son el hallazgo de los huevos de dinosaurio más antiguos descubiertos hasta ahora.
Así lo dejó ver un estudio publicado esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Los huevos pertenecen a una especie conocida como Massospondylus, cuyos adultos medían entre cuatro y seis metros de largo y vivieron en el Jurásico inferior (hace entre 199 y 175 millones de años).
“Los huevos y los nidos provienen de las rocas de un camino de corte casi vertical de 25 metros de largo. Hemos encontrado 10 nidos, lo que sugiere que hay muchos más en el acantilado, todavía cubiertos por toneladas de roca. Prevemos que muchos más nidos se erosionarán con el tiempo”, dijo Robert Reisz, paleontólogo e investigador de la Universidad de Toronto-Mississauga.
Asimismo, el hallazgo de los nidos permitió a los científicos obtener datos sobre el comportamiento parental de esta especie, el cual se asemeja a los instintos maternales de las aves en la actualidad.
Por ejemplo, el diseño de los nidos hace pensar que las madres pusieron los huevos juntas y volvían al nido en repetidas ocasiones.
“Hemos sido capaces de ver que todos los huevos están puestos en una sola capa, que es algo que hacen las aves, pero estos dinosaurios no se sentaban encima.
”Por primera vez estos dos elementos están separados: poner huevos en una sola capa y sentarse encima no están relacionados, evolucionaron de forma separada”, explicó Reisz.
También, las huellas alrededor de los nidos dieron a conocer que las crías se quedaban allí hasta duplicar su tamaño y caminaban en cuatro patas cuando eran jóvenes. Ya de adultos, probablemente caminaban en dos patas.
Al tener huevos con embriones en diferentes etapas de desarrollo, los científicos también podrá estudiar el crecimiento del animal hasta su eclosión.
“Gracias a que tenemos embriones juveniles, otros más avanzados e incluso algunos que estaban a punto de salir del cascarón, esperamos ver el crecimiento del embrión dentro del huevo. Ahora podemos estudiar los esqueletos y ver cómo cambiaban durante su vida embrionaria e inmediatamente después”, manifestó Reisz.