Zarcero. Alajuela. La municipalidad de este cantón ordenó demoler parte de la escuela pública Santa Teresita, al norte de esta ciudad, para construir una carretera que dividirá en dos el centro educativo.
Incluso, dio tiempo a hoy para que la institución retire un portón y derribe una rampa que usan los 150 alumnos para ir a una zona verde a jugar en los recreos.
Alejandro Salas, alcalde de Zarcero, reafirmó ayer que por ese lugar hay una vía pública, aunque en el sitio no hay rastro de ello ni hay vecinos afectados.
“Ya hicimos la notificación del caso, tenemos que cumplir con lo que la ley dice, vamos a hacer lo que tengamos que hacer”, aseguró ayer Salas.
Sin embargo, la directora de la escuela, Ileana Morales, insistió en que toda la propiedad pertenece al centro educativo, cuyas instalaciones se construyeron en el 2007.
“La vía dividirá la escuela, por lo que en la parte de arriba quedarán las aulas y abajo el área donde los niños juegan. Entonces, ¿cómo permitiré que los alumnos crucen una calle pública? Pensaron en los vehículos, pero nunca en los niños”, se quejó Morales.
Sin marcha atrás. Pese a estos alegatos, el alcalde aseguró que mantiene en firme la decisión.
“Lo que sí es muy claro es que estamos acatando la parte legal y lo vamos a llevar hasta las últimas consecuencias”, detalló Salas.
El funcionario dijo que en su momento se verán las medidas por tomar para que los niños crucen la calle con seguridad para ir a jugar.
Ante esto, la escuela anunció una demanda, pues incluso el propio ayuntamiento les autorizó levantar el portón, la malla y la rampa, reveló la directora.
“Están dejando desprotegida a la población más vulnerable”, enfatizó Morales.
La docente advirtió que, debido a la orden municipal, no podrán construir dos aulas para preescolar y un laboratorio de Matemática que les donaron, porque se iban a levantar en la parte del terreno que el ayuntamiento reclama.
Los reclamos por esta propiedad comenzaron en el 2007, cuando dos vecinos demandaron al centro educativo porque se quedaron sin un paso para llegar a sus propiedades.
Un año después, las partes conciliaron y el centro educativo dejó un paso de servidumbre, que, según constató un equipo de La Nación ayer, está abierto.