El ministro asegura que “de la ley de tránsito no queda prácticamente nada”, y por eso le frustra que la reforma a la ley de carreteras siga a paso lento en la Asamblea Legislativa.
¿Cuáles son las razones por las que la ley de tránsito se desmorona en la Sala IV?
Hay varias razones: una de ellas es el tema monetario que se ha venido alegando. Si pienso en el perfil del infractor, yo le voy a dar un dato: cuando las cámaras estuvieron activas, quienes más violaban la velocidad eran personas con carros caros o con capacidad para pagar un leasing.
Los magistrados han venido reiterando que los montos son desproporcionados...
Sí, desproporcionados, pero ¿contra quién o para quién? Nadie ha preguntado cuál es el perfil del infractor. La mayoría de los infractores nacen con los leasing, los rent a car y las flotas comerciales. Entonces, mi pregunta es: si usted está pagando un leasing, no es para un Hyundai de ¢1 millón. Yo no le estoy poniendo multas al pobrecito, sino al que se la buscó.
Aparte de la desproporcionalidad de las multas, ¿cuál es el otro razonamiento para que se caiga la ley ante los magistrados?
El sistema de puntos, que ya se están metiendo con él. ¿Cuáles son las conductas que debo prevenir?, pues aquellas que causen más daño al sistema de seguridad social. Pero, si la Sala empieza a eliminar los puntos y bajar las multas, lo que va a hacer es que prime la impunidad. La licencia no es un derecho, es una oportunidad y ciertas reglas para quien cumple 18 años, pero aquí se está privilegiando al “pobrecito”. La Sala está diciendo que la licencia es un derecho y eso no es así: la licencia la quita la sociedad.
Si ya la norma actual no tiene salvación, ¿por qué no apuran la aprobación de la nueva ley en el Congreso?
Se está sesionando los viernes, pero no es suficiente.
¿Cuáles son las trabas?
Avendaño pretende que las multas por alcohol se endurezcan más. Esa ha sido la discusión, y se puede negociar. Pero, si también se pide cero tolerancia, llegamos a un punto que no se puede negociar. Esa es la discrepancia fundamental.
Si la discusión en el Congreso sigue varada y la Sala IV sigue derogando artículos, ¿se imagina la calle sin ley de tránsito?
Ya lo estoy viendo. La revisión técnica se vino al suelo desde que quitaron la multa de ¢180.200 por no tenerla al día. Como ahora es de ¢5.000, me la juego. La confianza no exime el control. La Sala está abriendo la puerta a que confiemos en el conductor, y eso no es suficiente para controlar el comportamiento en carretera.