Jorge Wálter Bolaños, tesorero de la campaña del PLN que llevó a Laura Chinchilla a la Presidencia, alegó ayer desconocer si los cheques girados para pagar alquiler de vehículos fueron utilizados para otros fines.
“Yo desconozco que algo como eso pueda haber pasado, yo estoy satisfecho de que se pueda hacer una investigación. Esto me ha llenado de preocupación, de escuchar que surgen dudas sobre esto”, comentó el actual representante de Costa Rica ante el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
Al consultársele por qué la mayoría de cheques que el PLN le cobró al TSE fueron cambiados por dirigentes en lugar de los propietarios de los automóviles, Bolaños dijo que no podía opinar sobre el asunto.
“Tengo que decirle que yo no podría decirle qué puede pasar, la responsabilidad nuestra en el partido llegaba hasta el momento en que pagábamos a una persona”, declaró el extesorero.
A Bolaños le correspondió firmar numerosos contratos de alquiler de vehículos con proveedores que eran propuestos por las dirigencias cantonales o, incluso, por el comando central de la campaña instalada en San José.
Todos los contratos tienen el mismo contenido, de acuerdo con los documentos que el Partido Liberación Nacional (PLN) le entregó al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).
Según Bolaños, para aceptar los contratos, se exigía que estos viniesen acompañados de copia de la cédula de las personas, de su licencia de conducir y del derecho de circulación del carro.
Una vez cumplidos los requisitos, a la Tesorería le correspondía emitir los cheques.
Los contratos se extendieron, en su mayoría por montos de ¢500.000 cada uno, entre noviembre del 2009 y enero del 2010.
Consultado también sobre por qué algunos grupos de cheques fueron depositados en la cuenta de un tesorero local en al menos dos cantones, Bolaños dijo que, en apariencia, eso no es correcto porque el TSE no le permite a los partidos manejar dinero en cuentas personales.
Pese a todo, Bolaños expuso que podrían existir motivos que atenúen los hechos revelados a la opinión pública.
Uno puede ser que algunos propietarios de vehículos desconfiaran de que el partido les iba a pagar y, entonces, solicitaron a los dirigentes el dinero en efectivo. Otra es que las personas no tenían tiempo.
Una tercera posibilidad, expuso Bolaños, es que un tesorero decidiera pagar conforme el servicio se fuera dando.