Al menos 15 concesionarios de sodas escolares se reunieron ayer para definir cómo enfrentar el decreto publicado por el MEP, que les impide vender gaseosas, confites y frituras dentro de centros educativos.
Una de las alternativas aún por definir es presentar un recurso de amparo contra el Ministerio de Educación Pública (MEP).
Jimmy Leitón, vocero de los dueños de sodas, denunció que muchos concesionarios firmaron un contrato con las juntas escolares en diciembre, y la medida del MEP entró a regir hace una semana.
“Analizamos todas las vías legales para paralizar este decreto. En el contrato que firmamos para el curso lectivo 2012, no se incluyó el decreto, porque no existía, y nosotros no podemos romper ese contrato”, advirtió Leitón.
Leonardo Garnier, ministro de Educación, manifestó que la resolución no pone en peligro la permanencia de las sodas.
“En ninguno de los países donde se han aplicado este tipo de restricciones, el resultado ha sido la quiebra de la soda escolar”, declaró el jerarca de Educación.
Añadió que se regulan alimentos que tengan exceso de azúcar, sal y grasa, entre otros ingredientes, y que en el mercado existen suficientes sustitutos saludables para este tipo de comestibles.
La regla procura disminuir el número de niños y jóvenes con sobrepeso y obesidad, que, según la Encuesta Nacional de Nutrición, sobrepasa el 20%.
Empresarios. Al mismo tiempo, la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia) analiza posibles acciones legales contra el decreto sobre sodas.
Mario Montero, director ejecutivo de Cacia, explicó que el decreto no es lo más adecuado pues se violaron los derechos de varias personas relacionadas con ese negocio.
“Por alguna razón, el Gobierno prefirió la vía de la confrontación al escoger esta herramienta del decreto que puso la discusión en el plano jurídico”, expresó.
“La junta directiva tomó la decisión desde hace varios meses de que, si el Gobierno tomaba la vía jurídica, el tema iba a tener un tratamiento jurídico”, agregó.
Al mismo tiempo, Montero señaló que la responsabilidad de tener niños y jóvenes más sanos no es asunto solo de las industrias, sino que es un asunto que involucra a las familias y los maestros.
Ante esa afirmación, el ministro Garnier comentó que la soda también desempeña un papel educativo en la escuela o el colegio.