La Paz. EFE. El intento del presidente boliviano, Evo Morales, de involucrar a la oposición en el diseño de una nueva agenda política y económica fracasó ayer, al retirarse los principales partidos cuando el mandatario prohibió a la prensa cubrir la cita.
Representantes de una docena de movimientos llegaron a la cita, pero las principales fuerzas opositoras se retiraron tras denunciar falta de transparencia en el debate, al restringir Morales los puntos de discusión e impedir el acceso de los medios, salvo los oficiales.
Abandonaron la reunión el centroizquierdista Movimiento sin Miedo (MSM), que lidera Juan del Granado, antiguo aliado de Morales; la centrista Unidad Nacional (UN), dirigida por el empresario Samuel Doria Medina, y el conservador Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).
Agenda. Morales invitó a 17 partidos a discutir la nueva agenda nacional, después de que sectores gubernamentales la definieron la semana pasada en la ciudad central de Cochabamba, en un llamado “Encuentro Plurinacional”.
Allí se planteó imponer restricciones a la posesión de tierras por parte de extranjeros, nuevas leyes de comunicación y control de medios de prensa, supervisión de organizaciones no gubernamentales e industrialización de recursos naturales, meta esta última que Morales viene proponiendo hace años sin resultados concretos.
Se quedaron ayer en la reunión el partido de Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS) y pequeños grupos políticos sin representación parlamentaria, algunos totalmente desconocidos para la mayoría de los bolivianos.
Del Granado lamentó que Morales no permitiese la presencia de la prensa y le cuestionó: “Si no tiene nada qué ocultar, ¿por qué no permanecen los medios?”.
“Lamentamos tener que hacerlo, pero no podemos estar encerrados en cuatro paredes, de espaldas a la comunidad y al país, legitimando acciones gubernamentales con las que no estamos de acuerdo, que le han hecho un enorme daño al proceso y a los bolivianos”, agregó al retirarse.
Morales convocó a los partidos en momentos en que su popularidad ha caído a su menor nivel desde que llegó al poder en el 2006, con un 35% de apoyo y un 53% de rechazo en diciembre pasado, según la encuestadora Ipsos.
El diputado de UN Jaime Navarro deploró la falta de “transparencia” del evento y criticó que Morales solo permitiera que la cita tratase los temas del “encuentro plurinacional”, definidos por el Gobierno y sus leales.