Con el voto de 42 diputados, el plenario aprobó ayer en primer debate la nueva ley de licores, que elimina las restricciones a la entrega de patentes a los municipios.
La nueva ley suprime el límite actual de una patente por cada 300 habitantes y deja en manos de los concejos municipales la decisión sobre cuántos permisos entregar en cada cantón.
El plan quedó aprobado con el apoyo de todas las bancadas, excepto la del Partido Accesibilidad sin Exclusión (PASE), cuyos diputados se opusieron a la iniciativa.
La propuesta reduce también la distancia mínima entre un bar y una escuela, colegio o centro de salud. Actualmente, esa distancia debe ser de 400 metros, pero, con la nueva norma, se reduce a 200 metros.
Sin ley seca. Además, el plan elimina la denominada ley seca, que forma parte de la norma vigente, y permite que la prohibición de vender alcohol en fechas electorales o de Semana Santa quede a criterio de cada municipio.
El diputado del Partido Liberación Nacional (PLN) Fabio Molina manifestó que esta es una forma de dar mayor autonomía a las municipalidades, y que, de esa manera, se elimina el mercado negro de patentes de licor.
Aun así, el diputado del Frente Amplio, José María Villalta, señaló errores en el plan, como la disminución en la distancia entre bares y escuelas, y la imposibilidad de la aplicación de sanciones administrativas en vista de una redacción confusa.
La diputada del Partido Acción Ciudadana (PAC), Yolanda Acuña, afirmó que esta misma semana presentará un proyecto de ley para eliminar los excesos mencionados por Villalta.