La mandataria Laura Chinchilla celebrará el nacimiento del Niño Jesús en casa, rodeada de su familia, pero en huelga con la cocina.
“Siempre se celebra en mi casa el 24, siempre me toca a mí cocinar, pero ya les dije que este año era demasiado. Así que a cada uno le toca llevar algo, va a ser como un popurrí”, dijo la presidenta durante el desayuno navideño con la prensa.
Agregó que ese día pretende visitar a personas allegadas que estén enfermas o una institución social, antes de reunirse en familia, en Santa Ana.
“Para mí, la familia es fundamental, y, si algo ha sido importante en estos momentos tan difíciles en que nos ha tocado gobernar es el cariño, la comprensión y la solidaridad de mi familia, de mi esposo, mi hijo, mis padres y mis hermanos”, relató.
En un tono más distendido (ayer, la Casa Presidencial cerró sus puertas por lo que queda del año), la presidenta manifestó que no le ha pedido nada al Niño, aunque no descarta recibir plata.
“No he pedido nada en lo personal, ¡bueno!, que el próximo pedacito (de lotería) que me regalen, ojalá me lo pueda ganar. Yo juego gallos tapados, o lo que la gente me quiera dar, o jugar mi edad: el 45”, dijo muy sonriente, mientras mentía en broma sobre su edad: 52 años.