Hace seis años, surgió la idea de construir un aeropuerto internacional en la zona sur. La intención era dotar a la región de una terminal aérea que permitiera recibir aviones tipo Airbus 380 con capacidad de hasta 700 pasajeros, o sea aeronaves de categoría F.
Este proyecto no está archivado ni durmiendo el sueño de los justos. Esta administración sigue considerando que la región brunca se vería ampliamente beneficiada si contara con un aeropuerto internacional, pero no a cualquier precio.
Proyecto modificado. Razón por la cual modificamos la idea inicial, por un concepto de aeropuerto internacional concebido acorde con las políticas del país y de la zona: un aeropuerto verde, cuyo funcionamiento esté en concordancia con el modelo de desarrollo sostenible.
Consideramos que la zona sur, tan rica en biodiversidad como expuesta a los desastres naturales, merece un aeródromo que engrandezca su potencial sin aumentar en modo alguno la vulnerabilidad ni de los habitantes ni de su entorno.
Esta sería una terminal aérea única en la región, que cumpliría con las normativas de seguridad aeronáutica y de protección medioambiental; haciendo un uso responsable de los recursos naturales, reduciendo el consumo de energía, minimizando la huella acústica y promoviendo la reducción de gases de efecto invernadero.
No se trata de una utopía. Los estudios de evaluación ambiental y social están a punto de ponerse en marcha. Sumándose estos a los análisis previos de las condiciones geológicas, hidrogeológicas, edafológicas, arqueológicas y geotécnicas de la zona de Sierpe.
Si bien al inicio de la presente administración se manejó la opción de mejorar la pista de Palmar Sur, estudios aeronáuticos desecharon esta idea ya que evidenciaron la presencia de obstáculos que harían que las aeronaves solo pudieran aterrizar y despegar en un mismo sentido.
El aeródromo de Palmar Sur, con más de 50 años de funcionar, se construyó sin apego a las normas internacionales que rigen actualmente la aviación. Por lo que se tendría que ampliar la pista en 1.000 m de longitud y 23 de ancho para que este cumpla con las regulaciones vigentes.
Esto traería un gran costo social ya que se tendrían que expropiar las edificaciones aledañas afectando a particulares, empresas e Instituciones públicas.
Por eso se optó por buscar un lugar que desde el punto de vista aeronáutico, tanto en espacio aéreo como terrestre, contara con todos los elementos idóneos para el funcionamiento óptimo de un aeropuerto.
Originalmente se contemplaba construir este aeropuerto en las fincas 8, 9, 10 y 11.
No obstante, la gestión del nuevo proyecto se enfoca únicamente en las fincas 9 y 10.
Dichos terrenos se encuentran prácticamente al nivel del mar, lo que permite un rendimiento óptimo de las turbinas de las aeronaves, sin obstáculos orográficos importantes, con lo que las trayectorias de aproximación y despegue serían totalmente limpias.
Es fundamental mencionar que, dentro de las fincas escogidas para este proyecto, vive un grupo de familias, las cuales ya fueron censadas para coordinar una reubicación que garantice la seguridad operacional dentro del área aeroportuaria.
La grandeza del aeropuerto que estamos proyectando para la zona sur no se medirá en metros cuadrados o lineales, ya que tendría una longitud de pista de 2,2 km; uno menos que el aeropuerto internacional Juan Santamaría y un edificio terminal cinco veces menor que el del aeropuerto Daniel Oduber.
Es válido acotar que este aeropuerto, como todo aeródromo internacional, dispondrá de los servicios de Migración, Policía Aeroportuaria, Policía Fiscal y controles AVSEC.
Pero esta edificación pequeña, como podrá parecerle a algunos, bastará no solo para que desde allí operen vuelos charters de temporada, aviones tipo Embraer 190 y A-320 –cuya capacidad no supere los 150 pasajeros– taxis aéreos locales y aviones corporativos, sino que servirá también para la defensa civil de la zona.
De presentarse una emergencia, este aeropuerto tendría las condiciones idóneas para que puedan aterrizar aviones de transporte del tipo Hércules C-130 que constituyen la flota asistencial de muchos países de nuestro continente.
Desarrollo sostenible.Independientemente de las virtudes técnicas, resulta fundamental volver a enfatizar en nuestro ideal: el desarrollo sostenible en una región paradójicamente rica en biodiversidad pero con altos índices de pobreza.
Es hora de volver la mirada a la región brunca de forma integral; por ello, paralelo a la construcción del aeropuerto, Aviación Civil plantea la asistencia ambiental de una zona de amortiguamiento de 7.000 hectáreas que incluye la protección del humedal Térraba-Sierpe.
Para darle luz verde a la construcción de este proyecto que tanto nos ilusiona a todos, el Gobierno de la República, la Dirección General de Aviación Civil y los habitantes de la zona sur, estamos juntos, a la espera de los resultados de los estudios de impacto y viabilidad ambiental que están próximos a iniciarse.
Una vez que nos aseguremos de que el aeropuerto podrá ser manejable ambientalmente, nos pondremos, sin lugar a dudas..., manos a la obra.