La CCSS amplió cuatro meses la suspensión al jefe de Radioterapia del Hospital México, Álvaro Suárez Arias, debido a que aún no termina la intervención en ese servicio y tampoco las indagaciones por supuesto conflicto de intereses.
La medida laboral contra el médico caducaba ayer, pero con el nuevo plazo se extiende hasta el 13 de abril del 2012. Suárez fue suspendido con goce de salario.
Por medio de un boletín de prensa, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) informó de que la Junta Directiva adoptó la decisión para “garantizar la transparencia y efectividad del proceso de intervención como tal, en aras de producir impacto en forma sensible en el servicio”.
Suárez y otros cuatro funcionarios del México son indagados por supuesto conflicto de intereses, pues, además de laborar para la Caja, también lo hacen para la clínica privada Radioterapia Irazú.
A dicho centro la Caja le compra tratamientos de acelerador lineal para pacientes con cáncer.
Ileana Balmaceda, presidenta ejecutiva de la CCSS, manifestó que, antes del 13 de abril, el equipo interventor deberá haber entregado el informe final respecto al funcionamiento del Departamento de Radioterapia.
Ayer no fue posible obtener el criterio de Suárez, pese a que se le llamó a su teléfono celular.
En octubre pasado, Suárez había dicho a La Nación que, pese a trabajar para la Caja y para Irazú, no consideraba que existiera conflicto de intereses.
Dependencia. La intervención en el servicio de Radioterapia del México se inició en agosto.
Las pesquisas iban dirigidas a esclarecer problemas de gestión y la constante falla de uno de los dos aceleradores, el de marca Siemens.
La intervención se acordó meses después de que este diario revelara que personal del México laboraba también para Irazú.
Las publicaciones también evidenciaron que, en los últimos siete años, la Caja había pagado a esa clínica privada $10 millones por compra de servicios, y que, con ese dinero, habría comprado nuevos equipos o reemplazado los dañados.