El gasto público y la situación económica internacional son los dos principales retos que los economistas y el Gobierno señalan como posibles frenos al crecimiento del país durante el 2012.
En el lado de las erogaciones, con reforma fiscal o sin ella, el reto será contenerlas sin afectar los salarios o el pago de la deuda. Al mismo tiempo, la producción interna deberá sortear una posible recaída de la actividad económica mundial.
Del comportamiento de estas variables también dependerá la evolución de otras como la inflación, el tipo de cambio, las tasas de interés, la inversión extranjera y las exportaciones.
Estrujamiento fiscal. Uno de los problemas que obliga a buscar la aprobación de la reforma fiscal para el 2012 es el estrujamiento fiscal, debido a un gasto corriente que sobrepasa los ingresos.
“Estamos financiando la comida con la tarjeta de crédito”, dijo Fernando Herrero, ministro de Hacienda, en alusión al endeudamiento del Gobierno para cumplir el gasto corriente.
Este componente es el que, a juicio de los economistas, debe ser revisado cuanto antes.
Según la economista Edna Camacho, uno de los desafíos para las autoridades en el 2012 es el planteamiento de reformas estructurales del gasto, que incluya el sistema de empleo público y los gastos predeterminados por ley. “Aun cuando no den resultados financieros de corto plazo, sí pueden dar credibilidad a la sostenibilidad fiscal”, dijo.
Luis Mesalles, economista de la Academia de Centroamérica, opinó que, aun en el escenario de la aprobación de la reforma, el Gobierno tendría un déficit proyectado de casi 5% para el próximo año.
“El Gobierno debe ser muy cauto en la parte del gasto, pero también en pensar en cómo hacer crecer al país”, señaló.
Situación externa. Las dificultades fiscales por las que atraviesan los países europeos y la lenta recuperación de los Estados Unidos, así como sus efectos en Centroamérica, oscurecen el panorama para la producción local.
Luis Liberman, vicepresidente de la República, advirtió que el próximo año, a diferencia del período 2008-2009, las finanzas gubernamentales tendrán un espacio limitado para implementar políticas que puedan mitigar un entorno externo adverso.