Tokio, Japón. En la lujosa zona de Ginza, en el centro de Tokio, un melón cuesta ¢80.000 en una pequeña frutería ubicada al pie de los rascacielos que forman parte de la zona urbana más grande del planeta.
Aunque no todo es tan caro aquí, el precio que esta fruta tropical alcanza entre las miles de pantallas publicitarias refleja el poderío económico de la región a la cual Costa Rica está mirando con ojos de esperanza: el Asia-Pacífico.
El gobierno de Laura Chinchilla tiene la esperanza de que esta zona, que incluye las fuertes economías de Japón, China y Corea del Sur, llenen el vacío de cooperación y comercio que las crisis en Estados Unidos y en la Unión Europea están dejando en América Latina.
De ahí que la presidenta decidiera visitar Japón, la semana pasada, en busca de plantear al Gobierno nipón la idea de negociar un acuerdo de libre comercio, además de gestionar una mayor cooperación.
Al tiempo que la Unión Europea anunciaba esa misma semana que le recortaría la ayuda a países de renta media, con lo que Costa Rica perderá unos $34 millones anuales, en Tokio, Chinchilla gestionaba cooperación técnica para explorar energía geotérmica y para emigrar hacia la televisión digital.
A su vez, en San José, se anunciaba que China aprobaba un crédito para construir una nueva refinería en Limón y que enviará una misión para revisar el estado de puentes, puertos y trenes, a fin de evaluar un posible financiamiento de parte del Banco de Desarrollo de China en Costa Rica.
“Dado lo que ha pasado con los mercados en Estados Unidos y en la zona del euro, en los últimos meses, no hay duda de que Asia se perfila como una región de grandes oportunidades para abrir mercados a nuestros productos y para seguir atrayendo inversiones. Son economías que muestran un gran dinamismo pese a las circunstancias”, sostuvo Chinchilla durante su estadía en Tokio.
“Así lo vimos desde el principio, por eso ustedes verán al final de mi gobierno una fuerte presencia en Asia, más que en otras partes del mundo”, continuó la presidenta, quien confía en poder viajar a China en el 2012.
Costa Rica ya tiene acuerdos comerciales con China y con Singapur. La próxima semana, la ministra de Comercio Exterior, Anabel González, empezará a negociar con Corea del Sur un tratado de libre comercio y ya se le hizo el planteamiento a Japón.
En el Asia-Pacífico vive la mayor parte de la población del planeta. Además, la zona cuenta con la segunda y la tercera economías más grandes del mundo: China y Japón.
“Estamos conscientes de que el futuro económico del mundo, en gran parte, se está jugando en esta zona; por eso queremos fortalecer nuestra presencia aquí. Estamos viendo a Asia como un conjunto de países aliados que puede potenciar nuestro desarrollo, para nosotros tiene ese significado”, aseveró el canciller Enrique Castillo.
Ojos cerrados. Para el Gobierno costarricense, incluso, es válido dejar de lado los cuestionamientos sobre derechos humanos en China para mantener la relación que el entonces presidente de la República, Óscar Arias Sánchez, estableció con el gigante asiático en el 2007.
“Las quejas sobre derechos humanos son tan comunes en el mundo que, si tomamos todos los países de América Latina, casi todos tenemos quejas ante la Comisión. No podemos supeditar el desarrollo de nuestras relaciones bilaterales con nuestros socios a cuestionamientos sobre asuntos internos y ese es el caso de China”, dijo el canciller.
Además, Costa Rica sigue de cerca las negociaciones que llevan a cabo nueve países de ambos lados del océano Pacífico para crear una gigantesca zona de libre comercio: el Trans-Pacific Partnership (TTP), que incluye a Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Brunéi, Perú, Chile, Vietnam, Singapur y Malasia, además de que ahora Japón discute la conveniencia de entrar al grupo.
La ministra González dijo que el país está atento a lo que ocurra pues competidores directos en la atracción de inversiones, como México, podrían querer participar.