Fátima de SarapiquÍ, Heredia. La electricidad llegó a San José hace 127 años, en 1884, pero hasta el martes iluminó las casas, comercios, escuela y calles de Fátima, San Antonio y Delta Costa Rica de Sarapiquí, pueblos situados en la orilla tica del río San Juan y los más cercanos a isla Calero de Limón.
Ese día, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) terminó de conectar una línea de 24,6 km (10 de ellos paralelos al San Juan), valorada en ¢250 millones, la cual viaja desde La Aldea de Sarapiquí.
La obra la hicieron 75 trabajadores en seis semanas y atiende a 100 familias.
De no haber sido por el conflicto con Nicaragua, tras la invasión a tres kilómetros cuadrados de la isla fluvial Calero, no habría luz.
El Gobierno tomó la decisión de invertir en la región y, aparte de electricidad, también diseñó una trocha para el tránsito de vehículos. Antes, la comunicación se daba solo por el río.
Regalo de Navidad. El martes, todos los pobladores estaban avisados de que llegaba la luz. Por eso, ese día, se estrenaron compras recién hechas como televisores y equipos de sonido.
Guadalupe Mendoza, campesina, de 48 años, tuvo el miércoles su primer árbol de Navidad, iluminado con luces en la sala de su casa.
El color de la Navidad también entró al hogar de Gerardo Lanuza, donde su hija Marilin adornó el ciprés artificial. “Nunca antes lo había podido hacer por la falta de electricidad”, contó la menor.
En otra vivienda, sentadas en el piso de madera, las hermanas Émily y Rachel Morales se concentraron en ver televisión como nunca antes lo pudieron hacer.
“Estos pueblos están cambiando positivamente y creo que vamos a vivir mejor”. Así resumió Guadalupe Mendoza esta nueva vida que los llevó a apagar candelas y lámparas de gas, cocinas de leña y fogones rústicos para encender bombillos y fluorescentes.
Lo que sigue. Los habitantes de isla Calero, que viven frente a Delta Costa Rica separados por el río Colorado, anunciaron que pedirán a la mandataria Laura Chinchilla, extender el servicio eléctrico a ese sector de la isla.
Para ello será necesario que el ICE tienda una línea que cruce el Colorado que en ese punto mide 300 metros de ancho.
Carlos Rivas, propietario de un comisariato y restaurante en Fátima, dijo que lo que sigue para los habitantes de la ribera tica del San Juan es gestionar la construcción de un sistema que los provea de agua potable.