Nuestra América

La Celac es una apuesta por la independencia y unidad de América Latina

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Sergio Erick Ardón R. Arquitecto, exdiputado 12:00 a.m. 09/12/2011

Dos siglos han tenido que pasar para que el objetivo primero que desvelaba a Bolívar alcance a ver la luz. 200 años no son muchos en la historia de la humanidad, pero sí son muchos en la historia de los pueblos de América, como que son toda su vida, desde el momento mismo en que este crisol de razas y culturas, sobre ingentes sacrificios, se emancipó de las potencias coloniales que los habían, con la venia del Vaticano, declarado de su pertenencia.

Tanto Bolívar, primero, como Martí, después, identificaban y señalaban a la unidad como la forma necesaria de salvar la independencia, a tan altos costos conquistada, y poder así emprender la marcha hacia la plenitud que en todos los campos merecían los pueblos mestizos y multicolores de estas tierras.

Nueva dominación. También coincidían Bolívar y Martí en apuntar el peligro de que al yugo colonial derrotado sucediera otro yugo, el del naciente imperio norteamericano que ya aparecía como amenaza cierta, con un expansionismo voraz y agresivo. Sobre nuestras propias debilidades y carencias, sobre los rescoldos de las grandes desigualdades e injusticias heredadas del periodo colonial, incluso estimulándolas y aprovechándolas, se diseñó un andamiaje de control y dominación.

Los EE. UU, sin mayores escrúpulos, y a como fuera, impusieron su ley y sus intereses. La independencia se redujo así a celebraciones y festejos ayunos de contenido, en los que las gentes humildes, siempre postergadas, eran invitadas a celebrar un estado de cosas que solo favorecía a las clases altas, que sin mayor verguenza se habían convertido en socios menores de la nueva potencia dominante.

Una larga y dolorosa historia de iniquidades siguió: imposiciones, despojos, dictaduras complacientes, intervenciones, derrocamientos de aquellos gobernantes que se atrevían a disentir, humillaciones, desprecios, crímenes sin nombre, marcan esta relación de subordinación resultante.

Cierto es que a lo largo de los años los mejores hijos de “nuestra América”, de mil maneras, han denunciado este estado de cosas e incluso al costo de sus vidas han resistido, se ha luchado sin descanso y con denuedo. Lo que hoy saludamos es fruto y consecuencia de esos esfuerzos, no lo olvidemos.

Importante paso. Es justamente en Caracas, cuna de Bolívar, donde finalmente, después de tanto batallar, los sueños del Libertador y del Apóstol comienzan a convertirse en realidad. Ahí, en este diciembre del 2011, se ha dado el trascendental paso que anuncia ese despertar.

Gobernantes disímiles, representando a cerca de 550 millones de latinoamericanos y caribeños, provenientes de todos los países de la región, se han atrevido a firmar lo que equivale a una nueva Acta de Independencia; unos, los más, con entusiasmo, otros, los menos, con timidez, y alguno a “revienta cincha”. Porque la Celac (Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe) es, en verdad, una apuesta, la más elaborada y madura hasta ahora concebida, por la independencia y la unidad de esta América nuestra, que es “una locura del sol” como decía Darío.

En la medida en que se muestre en la práctica que, con la aceptación y respeto a la diversidad política como norma, es posible impulsar la coordinación y la solidaridad, alentar y potenciar la ayuda mutua y la resolución de los conflictos, catapultar el desarrollo integral, económico, social y político de todos, los grandes y pequeños, sin menosprecios ni subordinaciones; en esa misma medida, se irá cimentando esta magna aventura unitaria, se irá consolidando su independencia del imperio y de otros bloques hegemónicos mundiales y pasaremos a tener voz y respeto en la arena internacional.

No faltará quien quiera alzar barreras y se ampare en los prejuicios e ignorancia para disminuir su trascendencia. Intentos se harán de presentar a la Celac como un instrumento contra EE. UU., como un peligro para sus intereses, sí pero no; contra el afán histórico de dominación y expoliación, sí; contra el laborioso e ingenuo pueblo norteamericano, no, pueblo al que también, y no podría ser de otro modo, se le tiende una mano fraterna.

Ausencia de Chinchilla. A esta cita de Caracas han concurrido Fernández, de Argentina, Rousseff, de Brasil, Calderón, de México, Santos, de Colombia, Castro, de Cuba, Piñera, de Chile, Colom, de Guatemala, Lugo, de Paraguay, Correa, de Ecuador, Mujica, de Uruguay, Funes, de El Salvador, Fernández, de Dominicana, Ortega, de Nicaragua, Lobo, de Honduras, Martinelli, de Panamá, (Humala, del Perú, se excusó por razones comprensibles), los gobernantes de Surinam, Belice, Jamaica y de todas las naciones del Caribe, así como Chávez de Venezuela, el anfitrión, hasta sumar 32 jefes de Estado. La presidenta Laura Chinchilla no asistió, sus motivos tendrá; en todo caso, su ausencia no causó resentimiento.

Nunca antes una convocatoria había reunido a la totalidad de los convocados, y esta vez sin tutelajes imperiales ni nostalgias coloniales, y esto no es casual, 200 años después, las prédicas de Bolívar retomadas por Martí han dado sus frutos y se presenta ante nuestros ojos, cansados de tanta aridez y oscuridad, una realidad distinta y luminosa.

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comentarios

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jay saenz 18:02 9/12/2011

Seguro que todos ustedes serian felices si por fin logramos ser el Estado 51. No se preocupen, estamos avanzando rapidamente, ya tenemos Black Friday, ya tenemos que hablar ingles para vivir y desde hace años nuestra soberania es un mal chiste. We are americans!!! God Bless America!!!

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Wilson Gentilini Retana 14:49 9/12/2011

Exelente comentario !!! Lastima que algunos desubicados sigan criticando otros gobiernos que democraticamente han sido elegidos y lo peor de todo que mencionan los nombres de estos Presidentes demostrando una vez mas el creer que Costa Rica es mejor,yo prefiero arreglar nuestros problemas primero antes de hablar sin siquiera tener verdadera idea a lo que se refieren.

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Fernando Castro Esquivel 13:12 9/12/2011

Voy a guardar este artículo y revisarlo en dos años, a ver cómo va nuestra "independencia". Eso sí, el articulista ocultó su gran admiración por Chaves, que hace su propio imperialismo a lo caraqueño

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Rodrigo Paris Steffens 10:22 9/12/2011

Coincido ciento por ciento con el Sr. Alonso Alvarado. Tenemos doscientos años de echarle la culpara por todos nuestros males. ¿Cuándo vamos a madurar y reconocer nuestra responsabilidad por nuestra falta de desarrollo? Y mientras no maduremos, no nos desarrollaremos. Primero fueron las dictaduras de derecha, los Ubicos, los Martínez, los Trujillos. Ahora son las violaciones a los derechos humanos de los Chávez, los Correa, los Kirchner, los Ortega, con sus populismos.

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Oscar Esquivel Valerio 10:21 9/12/2011

El CELAC se constituyo para solventar la crisis economica del 2008, y promover la integracion y desarrollo entre los paises de la region latinoamericana. Me parece que el autor, con mucho resentimiento promovido en los pretiles de no pocos centros educativos, asocia inecesariamente a EEUU en su articulo y ademas lo resposabiliza de nuestros muy autóctonos errores.

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