¿Hasta cuándo? Cuando leí la información, el martes pasado, sobre el análisis de la Contraloría General de la República, acerca del Sistema de Información para la Gestión Integrada de los Programas Sociales Selectivos (Sigipss), diseñado por el Gobierno anterior, no lo quería creer, pero, ni modo, había que creer.
¿Hasta cuándo gozaremos de una tregua sobre el cúmulo de sorpresas, entre chambonadas, disparates, ocurrencias e improvisaciones, que nos han fustigado por años? Tras cada tontera, decimos: “Ya, esta es la última”, pero siempre aparece una más. La capacidad de asombro no se agota. Cada una de ellas confirma lo dicho por el reciente informe Estado de la Nación: nuestros Gobiernos, por 30 años, no han dado la talla sobre los grandes problemas del país.
Pues bien, resulta que, según la Contraloría, “en Costa Rica durante los últimos 21 años los diferentes Gobiernos emitieron políticas, directrices, decretos, proyectos de ley y realizaron acciones dirigidas al desarrollo de un sistema para el registro de los beneficiarios de los programas sociales”. La producción de ideas y proyectos ha sido asombrosa. Sin embargo, la ejecución, desempeño o cumplimiento ha sido nula. Al parecer, incumplir, por más de 20 años, ha sido la norma general aquí. Desde la cúspide del reglamento interior de la Asamblea Legislativa, la madre de todos los vicios y torpezas, hacia abajo, la tónica ha sido la inacción y el nadadito de perro en la mayoría de las cuestiones esenciales, que hoy nos tienen con el agua al cuello.
Resulta, entonces, que el último capítulo del sistema para el “registro de los beneficiarios de los programas sociales” en el Gobierno anterior fue, como queda dicho, el Sigipss, la sigla más cómica que en el mundo ha sido sobre el nombre más largo, después de Japdeva (Junta de Administración Portuaria y Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica) con que se ha bautizado un programa estatal. No hay duda: la extensión de un nombre es inversamente proporcional a la eficacia de la institución o del proyecto anunciado.
El actual ministro de Bienestar Social y Familia, Fernando Marín, declaró que “el Sigipsssssss nunca operó y que fue una propuesta, nada más”, algo así, agrego, como otro plato sin comida en la mesa servida. Ahora, reiteró el ministro Marín, “llegamos a la conclusión de que, antes de contratar a una empresa para un programa nuevo, vamos a utilizar el Sistema de Población Objetivo (SIPO) del IMAS que, con pocos ajustes, integra todas las informaciones de todas las ayudas en año y medio”. En este lapso, el actual Gobierno se estará despidiendo. Lo cierto es que, por 21 años, hemos navegado a oscuras' ¿Hasta cuándo?