Hace solo siete días, cuando médicos generales y especialistas se unieron a la huelga de los anestesiólogos, varios de ellos denunciaron “faltas graves” en el Hospital Calderón Guardia.
Tras un recorrido guiado por una de las anestesistas del hospital, quedaron en evidencia una serie de faltas que podrían alarmar a más de un paciente, si es que estuviera consciente al momento de la operación.
Una de las salas donde se estaba operando tenía partes del cielorraso rotas, dejando un agujero expuesto sobre la camilla del paciente. Además, el piso de varios quirófanos estaba quebrado, permitiendo que el polvo se acumule en un lugar que debe permanecer esterilizado.
En dos ocasiones se vio un rótulo de “extintor” vacío, y en la mayoría de las salas parte del equipo tenía arreglos improvisados por los mismos doctores, como en el caso de un enchufe para conectar equipo que estaba “remendado” con esparadrapo.
Las críticas no acaban: las salas de recuperación están mal construidas y no permiten el ingreso de las camillas; el paciente debe ser ‘trasbordado’ a otra.