El representante de la CCSS reconoce que los anestesiólogos tienen un problema que urge resolver; sin embargo, cree que primero hay que vivir un proceso inevitable para llegar al acuerdo.
Los anestesiólogos concentran sus reclamos en vacaciones profilácticas. ¿Cómo fundamenta la Caja que no necesitan eso sino capacitación?
Se han hecho estudios de salud ocupacional que demuestra que los colegas de anestesiología requieren no solo un espacio libre, como las vacaciones profilácticas de los radiólogos. Estos usan en sus gabachas un aparato que mide la radiación, existe un contrato con un organismo especializado para determinar la radiación recibida en un tiempo, según esa medición, la Caja tiene un programa que permite a radiólogos y técnicos tomar un tiempo fuera de las instalaciones donde trabajan para liberar energía. En el caso de los anestesiólogos, no es energía de este tipo, sino un conjunto de elementos como gas anestésico, sustancias que producen sedación y sueño inducido como anestesia, por las que requieren no solo tiempo fuera del quirófano, sino procesos de talleres, de apoyo psicológico, psiquiátrico, lo que se requiera para garantizar que la persona recupera su condición saludable.
Ya van once días de huelga, ¿qué ha fallado para que esto acabe? ¿Por qué no hay diálogo?
Mi experiencia me ha llevado a entender que hay un protocolo, un guion que no es posible brincarse. El viernes no avanzamos por la necesidad de representatividad de parte de los colegas anestesiólogos en el presidente de la Asociación. Habíamos llegado a un punto de acuerdo , pero en el momento en que se requiere concretar un acuerdo, lo que ocurre es que el interlocutor no tiene representatividad del grupo de 70 de colegas que reclaman estar presente ahí.
”Por eso yo digo que hay un protocolo que no se puede brincar. Hasta que las cosas maduran y se vuelve imposible continuar (se llega a un acuerdo). Lamentablemente, es así”.