EDITORIAL

Todo menos la renuncia

La presidenta Chinchilla solicitó a los nueve miembros de la Junta de Desarrollo Regional de la Zona Sur dejar el cargo, pero tres de ellos ya se negaron

Hacerse a un lado, para permitirle a la mandataria adoptar las medidas que estime pertinentes, sería un gesto de elegante desprendimiento

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12:00 a.m. 26/11/2011

Un ministro de transportes portugués renuncia bajo el peso de la responsabilidad política derivada del derrumbe de un puente centenario. Un presidente alemán dimite por unas desafortunadas declaraciones sobre la presencia de su país en Afganistán para “proteger intereses económicos”. En muchas otras naciones, abundan los ejemplos de renuncias elegantes, a menudo presentadas porque el jerarca omitió la reiteración de su confianza. Así de sencillo, sin peticiones explícitas ni presiones sobre el funcionario cuya permanencia en el cargo se torna por cualquier motivo indeseable.

En Costa Rica, las dimisiones son materia muy distinta. “Todo menos la renuncia” parece ser el lema de nuestra burocracia y el propósito de permanencia en el cargo no cede siquiera ante la petición expresa del más alto despacho gubernamental. La presidenta Laura Chinchilla solicitó a los nueve miembros de la Junta de Desarrollo Regional de la Zona Sur (Judesur) dejar el cargo, pero tres de ellos ya se negaron a hacerlo. La renuncia –dicen– equivaldría a admitir la comisión de actos indebidos en el ejercicio del cargo.

La respuesta es una mala excusa. A nadie se le tiene por responsable de una irregularidad por el solo hecho de dimitir. Aún más, hay quien dimite para no verse involucrado en irregularidades. La permanencia a ultranza, luego de un llamado a renunciar proveniente de tan alta instancia, también puede ser interpretada como un deseo de encubrir actuaciones reprochables. El oportuno abandono del cargo, hecho con dignidad y acompañado de las explicaciones del caso, más bien honra.

No es, tampoco, que los directivos de Judesur puedan mostrar un desempeño institucional intachable a cuya sombra la petición de renuncia parezca un capricho o un acto de irracionalidad. Las cuentas de la institución acumulan ¢11.000 millones no invertidos en el desarrollo de los cantones beneficiarios: Buenos Aires, Osa, Golfito, Corredores y Coto Brus. Reiterados informes de la Contraloría han advertido, durante la última década, sobre anomalías y falta de controles, pero en muchos casos las medidas correctivas todavía brillan por su ausencia.

El más reciente de esos informes reprocha los gastos en consultorías, compra de vehículos, actividades deportivas y proyectos sin conclusión. Según la Presidencia de la República, la institución también se excede en gastos administrativos.

En las últimas semanas, Judesur ha sido cuestionada, además, por el caso del diputado liberacionista Jorge Angulo. El Ministerio Público investiga supuestas injerencias del legislador en el manejo financiero de la Junta y su posible intromisión en la concesión de contratos de construcción. Algunos de los nueve directores a quienes se les solicita la renuncia protestaron por la supuesta injerencia del diputado, pero esa no es razón para desoír la petición presidencial.

La mandataria solicitó las renuncias con el propósito de echar a andar una reorganización basada en tres acciones fundamentales: el nombramiento de una nueva junta directiva cuyos integrantes cumplan requisitos más rigurosos, el empleo de una firma especializada para reclutar –mediante concurso– a un nuevo director ejecutivo, y la integración de un consejo asesor para fortalecer los procesos y reformar las normas de la institución.

La Presidenta también expresó su deseo de reorganizar la institución antes de celebrar, en el 2012, el concurso para adjudicar, por un nuevo periodo de diez años, las concesiones de los 38 locales del depósito libre de Golfito. El propósito es garantizar la transparencia de las adjudicaciones.

Hacerse a un lado para permitirle a la mandataria adoptar las medidas que estime pertinentes es un gesto de elegante desprendimiento y no podrá ser valorado de otra manera si el dimitente está a salvo de cuestionamientos.

Aferrarse al cargo, por el contrario, es un gesto de egoísmo capaz de levantar sospechas aun sobre quienes nada deben.

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comentarios

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Félix Miranda Quesada 21:04 26/11/2011

Si de renunciar se trata por razones de ineficiencia, probablemente sería una lista demasiado larga, principalmente de los altos jerarcas, porque los que sostienen la función públicas son los operadores del sistema. Muchas cosas para que funcionen en este país, están sujetos a cambios legales y hasta constitucionales. Pero si alguien ha hecho las cosas mal no hay que pedirle que renuncie, hay que despedirlo, con derecho a que ejerza su defensa.

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Pedro V. Garro Arroyo 20:21 26/11/2011

Vamos Laurita, la felicito...saque esos que no pudieron con su trabajo, e intente poner algo que de verdad sirva. Pero, porqué no hace lo mismo con el I.D.A., bueno en este caso tiene que desaparecerlo, porque hace 50 años estan prometiendo escrituras en Osa y no las han entregado. No lo transforme en el INDER, destruyalo, ya no sirve. Ejemplo, usted como madre, seguirá manteniendo a sus hijos despues de 50 años...no deles la libertad. Estoy seguro que piensa igual que yo.

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Leonardo Solis 17:05 26/11/2011

Costa Rica y sus funcionarios hace rato perdieron la vergüenza. Para solicitar la renuncia debe doña Laura mostrar fuerza y contundencia pero actualmente dista mucho de eso…mete paquetes fiscales para terminar de enterrar a su pueblo, permite que las cosas se vayan hasta el límite de las huelgas, todavía mueren inocentes víctimas del hampa, carreteras indecentes, diputados que no sirven…le falta demostrar mucho a doña Laura para que tenga un posicionamiento adecuado para exigir como se debe.

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Pablo Cascante 14:57 26/11/2011

Puede que la nueva Junta funcione igual de mal que esta, pero por lo menos tendriamos la posibilidad de que si funcione. Ya estos señores demostraron que no sirven para nada, deberian de renunciar unicamente por verguenza, ya que despues de tantos años nunca hicieron su trabajo. La consultora no garantiza que las nuevas personas sean las idoneas, pero es la mejor opcion, y se debe de hacer todo lo posible para que la nueva junta funcione.

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Jose Quesada 13:21 26/11/2011

Hace anos, se acostumbraba a que los politicos nombrados en ciertos puestos como gerencias, presidencias ejecutivas, etc al entrar firmaran un documento de renuncia sin fecha, asi el presidente podia disponer de su puesto cuando lo necesitase, creo que se debiera de volver a esa practica...

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