En 19 estados de Estados Unidos se avala el uso de la violencia contra los niños como método de crianza. En 11 de ellos, además se respalda la medida en los centros de educación. Es decir, no hay pena alguna para quien lo cometa.
Texas es uno de esos estados permisivos y, desde hace dos semanas, se encuentra en la palestra por tal razón.
Un juez de esa localidad se convirtió en el protagonista de una polémica, a raíz de un video donde se le ve azotando a su hija con una faja.
El accionar del juez William Adams en el clip ha causado revuelo en los corrillos virtuales, desde que su hija Hillary subió el material al portal YouTube.
El video contiene casi ocho minutos de crudas imágenes. Lo que muestra es evidencia inequívoca de una de las tantas palizas que el juez del condado de Aransas le propinaba con frecuencia a su hija, quien padece de parálisis cerebral atáxica (enfermedad que afecta el equilibrio corporal y el control de manos y ojos).
En aquella ocasión, el hombre, iracundo, azotó a la menor en su espalda y piernas con un cinturón de cuero, hasta sumar 20 golpes, a pesar de que ella le rogaba, a gritos, que se detuviera.
Más adelante en el video, la madre interviene, pero no para detener la fusta, sino para tomar la faja y sustituir a su marido en la brutal laceración. Más tarde, el juez sale del cuarto y regresa minutos después con otro cincho, para retomar la golpiza.
La brutalidad era sinónimo de castigo en la casa de los Adams. En aquella oportunidad, bastó con que los padres encontraran a Hillary descargando un juego de video de Internet para propinarle tal paliza.
“¿Estás feliz de desobedecerle a tus padres?, ¿qué te ha pasado Hillary?”, le grita William a su hija –quien en ese momento tenía 16 años–.
La vida de ambos ha cambiado mucho desde entonces. Ahora ella tiene 23 años y vive lejos de su padre, a quien decidió denunciar públicamente como abusador.
Antes, eso sí, le advirtió que haría público el material que grabó a escondidas siete años atrás. Su respuesta fue retarla a que lo hiciera.
¿Por qué demoró tanto en compartir el video? La joven asegura que hasta hace poco dejó de temerle a su padre y que espera que, tras la publicación, él busque ayuda y rehabilitación para tratar sus problemas de ira.
Él, por su parte, vive actualmente solo, lejos de su exesposa y de sus dos hijas, justamente por sus conductas violentas.
Debido a este video, podrían acabarse las aspiraciones de reelección de Adams al cargo de juez en el 2012. Y es que, como parte de su trabajo, él ve casos que involucran a menores de edad y, por esa razón, la Asociación de Abogados de Texas ha pedido que le revoquen la licencia.
Por el momento, el enjuiciador de 51 años perdió la custodia parcial de su hija menor y tiene prohibición de acercarse a sus familiares.
William Adams afirmó al canal NBC que “hay una historia detrás de eso, y que “lo que pasó no es tan grave como parece”.
“Pienso que no he hecho nada malo, más que disciplinar a mi hija después de pillarla robando. Perdí el control, pero he pedido disculpas. En el video se ve peor de lo que es...”
Defensores de la violencia
Desde que la grabación apareció en YouTube, el material se convirtió en fuente de polémica y derivó en una discusión virtual entre críticos y defensores del maltrato físico a los niños como método de castigo.
El jueves pasado, el video sobrepasaba los 6 millones de visitas y, aunque la mayoría de comentarios de los usuarios son de desaprobación, también hay quienes justifican algunos tipos de violencia para “disciplinar” y “aleccionar” a los hijos.
Aunque parezca inconcebible, en Estados Unidos existe una corriente que respalda con vehemencia el uso de tundas para criar niños.
El libro Cómo educar a tu hijo es un manual de corte evangélico elaborado por los esposos Michael y Debi Pearl, que ha vendido 670.000 copias desde que se publicó por primera vez en 1994.
El fundamento de la publicación es que la Biblia recomienda el uso del castigo físico: “Puede ser que experimentes sentimientos que te impidan pegarle a tu hijo, pero eso no es amor. Dios, que creó a los niños, y sabe lo que más les conviene, ordena a los padres que usen la fusta”, dice el polémico libro.
Según un reportaje del diario El País, se calcula que más de dos millones de menores en Estados Unidos son víctimas de dicho texto. Este insta a los padres a educar a sus hijos en casa, sin mandarlos a la escuela, y a usar “la varita mágica” como método de reprimenda.
El libro va al grano desde el inicio, pues el primer capítulo comienza así: “Pégale a tu hijo”.
El eufemismo de la “varita” no es más que el equivalente a una buena paliza, pues incluso el libro recomienda con detalle una variedad de utensilios para las golpizas, como palos de sauce o tubos de plástico.
El “método Pearl” ha sido responsable directo de la muerte de varios estadounidenses menores de edad. El último de estos casos fue el de una pequeña de 11 años que la policía encontró desnutrida y desnuda en el patio de su casa en Washington. Sus padres adoptivos ahora están en medio de un juicio en el que insisten en declararse inocentes.
Símil en Costa Rica
Lamentablemente, el problema de los castigos brutales a los menores no es una realidad ajena a Costa Rica. Un caso reciente es el de la madre que reprendió a su hijo quemándole las manos con una plancha, hecho que sucedió hace pocos días en San Isidro de Coronado.
Durante el 2010, el Hospital Nacional de Niños atendió a 2.576 niños y niñas por agresión, negligencia o maltrato; de ellos, 736 eran menores de 5 años.
Las cifras van en aumento en comparación con años anteriores, pese a que el nuestro es uno de los 31 países que tienen una ley para prohibir el castigo físico (Ver nota adjunta).
El año pasado en Costa Rica, se lanzó la campaña “Eduquemos en positivo”, impulsada por el PANI, Unicef y la empresa privada. La iniciativa fue una reacción al estudio Conocimientos, actitudes y prácticas sobre patrones de crianza, informe según el cual un 65% de los consultados acepta que castiga físicamente a sus hijos. La campaña hace cinco recomendaciones en procura de que los padres piensen dos veces antes de agredir a sus niños. En orden, los pasos son: cálmese, escuche, converse, explique y llegue a acuerdos.