Cuando se vive del pasado, el futuro es imposible.Debilidad y crisis en las economías de Europa y Estados Unidos; peligro de una recesión en escala planetaria; un paraíso de mercancías y consumo del que se excluye a la mayor parte de los seres humanos; los mercados se tambalean; se deteriora la cohesión social interna de los países, los extremismos ideológicos crecen e introducen odios, fanatismos y polarizaciones. En este contexto, riesgoso y turbulento, algunos aconsejan volver a Karl Marx (1818-1883), escudriñar en sus libros y en sus estudios, e intentar descubrir en ellos una salida al laberinto contemporáneo. ¿Es una propuesta realista o, por el contrario, oculta el anhelo de regresar al pasado, visitar cementerios y rendir culto a los muertos?
Infantil y fantasmal. Dilucidar el tema exige, en primer término, tomar nota de dos hechos: Primero, no ha existido ni existe sociedad alguna a la que de modo válido pueda denominársele socialista. Lo que hemos tenido y tenemos hasta la saciedad son distintas formas de capitalismo, algunas de las cuales los dictadores y aprendices de dictadores disimulan y disfrazan con la palabra “socialismo” (Véase el libro “Capitalismo bueno, capitalismo malo” escrito por William J. Baumol, Robert E. Litan y Carl J. Schramm); segundo, se dice que lo mejor del pensamiento de Marx y de su socialismo es la tesis ética y utópica, pero si tal es el caso entonces su fracaso es aún mayor, porque en esos campos existen alternativas más antiguas, completas y profundas como es evidente en el judaísmo, el budismo, el cristianismo, el islam, la ciencia, el confucianismo, el taoísmo y las culturas seculares.
Diagnóstico y profecía. A pesar de lo dicho, es lo cierto que Karl Marx realizó una valiosa investigación sobre cuya base tejió su visión de los capitalismos de su tiempo. Después de Marx nadie, entre quienes han dicho ser seguidores y continuadores, ha tenido igual profundidad analítica, quizás por esto desde la fecha de su muerte hasta el presente se ha repetido a Marx, pero no se le ha enriquecido ni corregido ni innovado. Cuando el 14 de marzo de 1883 falleció víctima de bronquitis y pleuresía, su pensamiento se paralizó, en él y en quienes le sobrevivieron.
¿En qué estado quedó el planteamiento de Marx? Lo resumo así: En las sociedades capitalistas existe una contradicción básica entre el carácter social de la producción de riqueza y la naturaleza privada de su apropiación; dicho en otros términos, mientras la riqueza es generada gracias al trabajo de muchos, su disfrute, consumo y distribución es realizada en función de los intereses privados de quienes son dueños de los medios de producción. Con el tiempo esta contradicción crece y genera la necesidad de socializar la economía; de este modo, poco a poco, llega un momento donde el origen social de la riqueza se corresponde con su apropiación colectiva. Pero este proceso, continúa Marx, no es automático, se requiere una revolución sociopolítica que establezca una dictadura proletaria, elimine la propiedad privada y legitime el intervencionismo despótico y centralista en el sistema social. Realizado esto es factible pasar a la autogestión económica, y a la desaparición del Estado.
Apreciación crítica. No voy a referirme al detalle de las críticas a que ha sido sometida la tesis descrita, tan solo permítaseme recordar lo siguiente. En las cuatro fases que suele dividirse la evolución intelectual de Marx (1837-1844; 1845-1846; 1847-1866; 1867-1883) es posible identificar personas que se separan de sus ideas y formulan reparos esenciales. Ese conjunto de críticas alcanza un alto nivel de madurez entre los años 1883 y 1935, sobresaliendo los análisis de los liberales Eugen von Böhm-Bawerk, Ludwing von Mises y Friedrich Hayek; los socialistas revisionistas Otto Bauer, Rudolf Hilferdin, Karl Kausky y Eduard Bernstein; y los pensadores cristianos Wilhelm Emmanuel von Ketteler y Heinrich Pesch.
¿Qué dijeron estos autores? Primero, las ideas de Marx conducen a la dictadura política permanente; segundo, su teoría económica deja por fuera realidades que transforman las sociedades capitalistas en sentido contrario a su autodestrucción, y tercero, Marx supone que un pequeño grupo de individuos posee todo el conocimiento social disponible, algo por completo imposible a no ser que ese grupo este formado por dioses, lo que también es imposible.
Refutación práctica. No obstante la contundencia de las críticas señaladas, la principal refutación de las ideas de Marx no es teórica sino práctica. El desarrollo de las sociedades capitalistas siguió senderos distintos a los previstos por el autor de “El capital”; se incrementaron las tasas de ingresos y de salarios, se expandieron las clases sociales medias, el empobrecimiento masivo y creciente del proletariado industrial no se produjo, al tiempo que las crisis cíclicas de los mercados encontraron salidas insospechadas sustentadas en culturas emprendedoras, supervisiones públicas y el desarrollo de la innovación educativa, científica y tecnológica con aplicaciones directas en los sistemas productivos y sociales, elementos que en la crisis actual se perfilan, otra vez, como un componente relevante de cualquier salida razonable.
Por otro lado, la experiencia del siglo XX mostró que, cuando el Estado se convierte en dueño de los medios de producción – como Marx propuso– nace una nueva clase social propietaria formada por tecnoburócratas estatistas y funcionarios sindicales de tiempo completo, que usufructúan la riqueza social, consumiéndola y distribuyéndola a su antojo, al tiempo que establecen un régimen económico de mercados controlados por ideólogos, cúpulas sindicales y burocracias que secuestran las instituciones públicas en beneficio de sus intereses sectoriales y electorales.
¿Cómo liberarse del pasado? En definitiva, volver a leer a Marx, como sugieren algunos, quizás satisfaga sus necesidades personales, pero es lamentable que al emprender tal lectura se limiten a repetirlo sin innovar ni corregir, y sin incursionar en otros autores que realizan investigaciones actualizadas y fundamentan enfoques distintos a los de Marx. El camino que Marx propuso se tradujo en genocidios y sociedades semejantes a cárceles y manicomios; quienes deseen volver a él conviene que tengan presentes estos hechos. Y les haría bien reconocer que la mejor teoría es la experiencia; que la experiencia ha superado por mucho a su maestro; que el dogmatismo es un problema de salud pública y que, cuando se vive del ayer, el futuro es imposible.