Proyecto liderado por la Universidad Nacional

14 finqueros aprenden a convivir con jaguares y pumas

Toman medidas para manejar ganado y realizan acciones de protección ambiental

Vecina asevera que los pumas ya no entran a su finca ni atacan a sus ovejas

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Michelle Soto M. msoto@nacion.com 12:00 a.m. 29/10/2011

Entre 10 y 15 ataques a ganado al año, por jaguares y pumas, se reportan cada año en el país, pero podrían evitarse si se toman medidas de manejo en las fincas, como construir cercas, y acciones de protección ambiental como reforestar.

Imagenes/Fotos

Unos 14 finqueros en Guanacaste y San Carlos ya ponen en práctica estas medidas y sí han logrado disminuir los ataques de felinos a sus animales domésticos.

“Antes, en poco más de un año, el puma nos mataba 35 ovejas y cabras. Desde que tenemos las cercas, no ha vuelto a atacar”, dijo Marina Vargas, una de las finqueras cuya propiedad se ubica en Río Naranjo, Bagaces, Guanacaste.

Vargas y los otros finqueros trabajan en conjunto con investigadores del Programa Jaguar, de la Universidad Nacional (UNA).

La idea del proyecto nació ante el incremento en el número de casos de ataques de felinos a fincas ganaderas y sus consecuencias, tanto económicas como ecológicas (matanza de 18 pumas y jaguares en el 2009). Ambas especies están en peligro de extinción.

Asimismo, los jaguares y pumas cumplen funciones importantes en el bosque como controladores de población e indicadores de la salud del ecosistema.

El jaguar (Panthera onca) es el felino más grande que vive en Costa Rica, pesa unos 100 kg. Su pelaje es color amarillo en la espalda con manchas negras y blanco en el vientre. El 40% de estos felinos han desaparecido de América.

En cuanto al puma (Puma concolor), es el segundo felino más grande en el país. Es de color café rojizo en la espalda y crema en el vientre. Pesa unos 70 kg.

El proyecto. Ante ese problema, investigadores de la UNA decidieron indagar y proponer una serie de medidas de prevención.

El proyecto se centró en las regiones Huetar Norte y Chorotega por poseer la mayor productividad ganadera de Costa Rica.

En la primera etapa, se realizaron una serie de charlas con participación de 46 funcionarios del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y 32 funcionarios del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac).

El 26% de los participantes dijeron haber recibido reportes de ataques a ganado por parte de felinos como jaguares y pumas.

Se visitaron a los finqueros afectados, siendo los distritos con mayor incidencia de ataques: Buena Vista (10,7%) y Caño Negro (21,4%) de Alajuela, Guayabo (14,3%) de Guanacaste y La Virgen (10,7%) de Heredia.

Visitaron 28 fincas; de estas, el 14% de los propietarios reportaron la presencia de pumas y solo un 21% dijeron que vieron jaguares.

En dos años de estudio, los investigadores calcularon las pérdidas económicas en $92.766 al año (unos $7.899 por finca).

Asimismo, en los alrededores de estas fincas, se reportó la presencia del 65% de especies mamíferos que suelen ser presas de felinos. Sin embargo, la presa por excelencia –el chancho de monte (Tayassu pecari)– fue la menos frecuente.

“El chancho de monte es víctima de la cacería y está amenazado de extinción. Hay poblaciones muy reducidas en Guanacaste, Corcovado y Tortuguero”, dijo Luis Diego Alfaro, coordinador del Programa Jaguar de la UNA.

Los jaguares y los pumas son animales especialistas y actúan de manera diferente.

Los jaguares prefieren presas grandes como caballos y ganado, muerden en la base del cuello o nuca de tal forma que fracturan el cráneo. Solo consumen las partes del pecho, las costillas y el cuello. Para comodidad, pueden arrastrar la presa largas distancias.

En cuanto al puma, este depreda animales pequeños como ovejas, cabras y terneros. Suelen concentrar su ataque en la garganta y nuca propiciando una muerte por asfixia. Comen las costillas, el corazón, el hígado y los pulmones. Contrario a los jaguares, los pumas cubren su presa con hojas.

Otra observación que hicieron los investigadores estuvo relacionada con la ubicación de las fincas.

“Nos dimos cuenta de que los ataques tienen que ver más con la ubicación de la finca con respecto a áreas protegidas o conectores de paisaje, como ríos o bordes de bosque”, dijo Ronit Amit, quien es una de las investigadoras del proyecto.

“El fenómeno de depredación se está presentando en los límites de las áreas protegidas y donde las fuentes de agua para el ganado se encuentran dentro de las áreas boscosas”, señaló el informe técnico del programa Jaguar.

En otras palabras, y según Alfaro, “el problema de los ataques de felinos es un reflejo del choque entre la frontera agrícola y las áreas protegidas”.

Ahora, la mayoría de los finqueros (el 82%) dijeron no querer matar al animal cuando estos atacan las cabezas de ganado. Es más, dijeron que permitirían la presencia del jaguar y el puma en sus fincas si estos dejan de atacar sus animales.

“Muchos nos decían que no querían matar al felino, pero lo tuvieron que hacer por que no sabían qué hacer”, dijo Amit.

Medidas. En una segunda etapa, los investigadores y los finqueros empezaron a trabajar en acciones para prevenir los ataques.

Estas medidas estaban orientadas a la protección ambiental para solucionar el problema de la escasez de presas silvestres; otras se dirigían más al manejo del ganado.

En cuanto a las medidas ambientales, y con ayuda de voluntarios, los finqueros reforestaron las zonas de sus fincas que colindan con bosque y evitaron la cacería.

“Si hay una buena conservación de las áreas y se evita la cacería, entonces va a haber un remanente de especies silvestres que son presas naturales de los felinos y por tanto, podríamos pensar que ya no tendrían la necesidad de cazar ganado”, manifestó Alfaro.

Ahora, con respecto al manejo del ganado, se tomaron medidas como construir abrevaderos para evitar llevar el ganado al río.

Al ser las crías las más vulnerables, estas se mantienen bajo vigilancia y se planifican los nacimientos en el año.

También se lleva un control de inventario. “Alguna gente se ponía histérica por perder una o dos cabezas de ganado al año por un felino, pero no se daba cuenta que perdía entre 10 y 20 por no hacer palpación a las hembras o por accidentes”, comentó Amit.

Si se comprueba que el ataque fue perpetuado por un jaguar, una medida es dejar la vaca en el lugar ya que estos felinos comen de la misma presa por días.

Marina Vargas implementó varias medidas, como no dejar que los animales fueran al río a beber y procura mantenerlos cerca de la casa en potreros cercados.

“Desde que hicimos esas cosas que nos recomendaron los muchachos de la Universidad, ya no se nos mete (el felino) a la finca”, dijo.

Es más, la finquera afirmó que aún ve al puma en los alrededores, pero ese no se acerca. El bosque que está atrás lo provee de presas.

¿Qué hacer en caso de encontrarse con un jaguar o puma? En un boletín informativo de la UNA, los investigadores recomienda ante todo mantener la calma y no correr para no poner en alerta al animal.

Nunca dar la espalda al felino. Si no hay amenaza, haga silencio y quédese quieto. Cuando el animal esté distraído, aléjese despacio.

Si el animal se acerca, haga ruidos fuertes que lo ahuyenten y aléjese despacio.

Luego, reporte el caso a los funcionarios del Sinac.

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comentarios

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Harold Bonilla López 12:33 1/11/2011

Como una puñalada.."matanza de 18 pumas y jaguares en el 2009". Es para ponerse a llorar. Que triste es leer sobre eso. Esos animales son un tesoro que debemos cuidar. Vacas, ovejas, cabras, caballos, etc., hay millones, pero jaguares y pumas ya se cuentan con los dedos. Dónde están las sanciones de cárcel a los que matan estas especies?

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ranses espinoza chaves 15:32 29/10/2011

Quien es aquí el invasor los pumas y jaguares o nosotros los hombres? está claro la necesidad de expandir los bosques protegidos y de proteger a la presa por excelencia de estos majestuosos felinos los cuales son los chanchos de monte los cuales están en peligro de extinción gracias a la cacería muy claramente, lástima ver y tener la respuesta en la cara y no poder hacer nada =(

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Protección delambienteEl bosque es el refugio natural de los felinos. Por eso, reforeste zonas cercanas a ríos, no deje que las vacas entren al bosque y evite la cacería.

Mejoras en el manejo de la fincaConstruya abrevaderos lejos del bosque, vigile a las crías, planifique la temporada de nacimientos y deshágase de los animales muertos por otras causas.

Ahuyentar a los depredadoresUse ruidos fuertes para espantar al felino, mantenga animales de cuido que avisen, use cintas en las cercas y prefiera las cercas eléctricas.

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