Tras múltiples desaciertos y abundantes informes, el MOPT contrató a un consultor para que recomiende cuáles deben ser los siguientes arreglos en el puente sobre el río Virilla, en la autopista General Cañas.
La misión se le encargó al ingeniero estructural Carlos Fernández para que analice las condiciones de sismicidad, rigidez y vida útil de la estructura.
Su análisis tomará entre cuatro y cinco semanas, luego de las cuales el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) tiene que determinar quién se encargará de hacer las nuevas correcciones en el llamado puente de “la platina”
“La consultoría es para ver cómo readecuar el puente para un período de cuatro o cinco años, es una readecuación temporal, no es para corregir todos los problemas”, aclaró Fernández.
Según él, de lo que se trata es de asegurar que el paso, de 160 metros de largo, resistirá la carga vehicular actual, mientras se construye uno nuevo.
La edificación de una estructura paralela podría tardar varios años, pues debe realizarse mediante el proceso de licitación de obra pública.
Esta nueva intervención del puente sobre el Virilla será necesaria, pese a los trabajos a los que fue sometido en los últimos meses.
Entre diciembre de 2010 y febrero de 2011, se invirtieron $3,8 millones en la sustitución de la losa por una más liviana, trabajo a cargo de la empresa Soares da Costa.
Los arreglos no dieron los resultados esperados debido al desmoronamiento del concreto colocado.
Varias tesis. Ante estas fallas, se pronunciaron tanto el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA) como el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme), de la Universidad de Costa Rica.
“Hay una tesis de los doctores del Lanamme, que dicen que hay un problema de rigidez por la rejilla que se colocó. Por otro lado, el CFIA hace análisis y dice que falló el concreto”, dijo Francisco Jiménez, jerarca del MOPT.
Agregó que decidió contratar la consultoría debido a la diversidad de criterios.
Esta labor se pagará con dinero proveniente de los contratos de mantenimiento del Consejo Nacional de Vialidad. Ni el MOPT ni el consultor precisaron la suma.
Según Fernández, las nuevas obras que urgen en ese puente van más allá de los últimos trabajos.
El ingeniero explicó que el principal objetivo con el cambio de losa era quitarle peso a la estructura, a fin de que el paso de vehículos de carga no representara un problema.
No obstante, insistió en que el MOPT no consideró abordar el tema de la capacidad sísmica, que ya era necesario porque el puente se construyó en una época en que no se contemplaban los efectos de los sismos.
Por esta razón, los trabajos que propondrá van dirigidos a la infraestructura, fundaciones y conexiones del puente.
Indudablemente, también deberá incluir recomendaciones para enmendar las fallas en el chorreado de la losa.