Comportamiento de una especie en peligro de extinción

Las ranitas ‘blue jeans’ son madres muy dedicadas

Ellas producen huevos para alimentar a sus crías, dice experta

Durante 4 años, científica de EE. UU. estudió maternidad de estas ranas

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Luisanna Barboza Colaboradora 12:00 a.m. 24/10/2011

El trabajo de ser madre también es difícil para las ranas venenosas rojas, un tipo de anuro que, por el azul de sus patas, parece vestir con jeans.

Imagenes/Fotos

A diferencia de otras especies de animales, estas mamás de 2,5 centímetros de longitud son muy dedicadas, pero no buscan el alimento para sus crías en el entorno. En lugar de esto, ellas mismas producen huevos frescos para alimentar a sus renacuajos.

Estas madres viven en la hojarasca, pero depositan a sus renacuajos (una vez que nacen) en el interior de las plantas tropicales conocidas como bromelias. Por un período de hasta seis semanas, las madres regresan cada dos días para darles huevos sin fertilizar.

“Considerando que cada madre tiene varios renacuajos que atender, la producción de huevos es notable”, recalca Jennifer Stynoski, bióloga de la Organización de Estudios Tropicales (OET).

Esta producción es particular. Según cuenta Stynoski, esta producción se desencadena cuando la madre ve al renacuajo vibrar y nadar, pues eso le indica que este tiene hambre.

El retorno de las madres.El comportamiento maternal de las ranas venenosas rojas encantó a la bióloga de 26 años, desde que llegó al país desde EE. UU. Por cuatro años, ella ha estudiado la relación de la especie Oophaga pumilio con sus crías en la Estación Biológica La Selva, en Sarapiquí.

Las investigaciones son parte de su tesis de doctorado en la Universidad de Miami (EE. UU).

Gracias a esas indagaciones, Stynoski descubrió que las madres adultas regresan al mismo sitio donde dejaron a sus crías, y alimentan a los renacuajos que estén allí, indiferentemente de si son sus “hijos” biológicos.

Esto lo comprobó Stynoski con experimentos en los que se intercambiaron manualmente las crías de diferentes madres. A pesar de que los renacuajos fueron sustituidos por otros, la madre continuaba alimentándolos como si fuesen los propios. “Las madres escogieron alimentar a los renacuajos en los lugares originales, aunque su cría estuviera en un vaso plástico a la par”, aclaró Stynoski.

Esto tampoco parecía perturbar a los renacuajos. En la presencia de cualquier madre, ellos vibraban para pedir comida.

Eso sí, la bióloga descubrió que solamente vibraban cuando se aseguraban de que la rana era una posible proveedora de alimento. En presencia de otras especies de ranas o predadores, como arañas, los renacuajos más bien se paralizaban.

La experta estableció que una interacción visual, de contacto físico y químico, es necesaria en la comunicación entre la madre y la cría de las ranas rojas venenosas. Además, Stynoski calificó a los renacuajos de “sinceros” porque ellos pedían alimento solo cuando tenían hambre.

“El proceso de alimentación exige mucha energía del renacuajo y de la madre. Vibrar, para ellos, es como correr para uno y eso cansa”, ejemplificó la científica.

Protección. Las investigaciones de Stynoski sugieren que los renacuajos tienen defensas químicas similares a los adultos, un hecho que no se conocía. Estas defensas les servirían para protegerse de los depredadores.

Los científicos ya sabían que las ranas adultas mejoran sus defensas naturales ingiriendo hormigas y ácaros. Sin embargo, como los renacuajos se alimentan solamente de huevos, se pensaba que no tenían esas defensas.

La bióloga dijo que es posible que las madres estén transfiriendo las defensas a los renacuajos por medio de los huevos.

¿Reconocimiento de renacuajo? Stynoski enfatiza que su estudio no prueba que las madres sean incapaces de reconocer a sus crías.

Conscientes de eso, ¿se atreven las ranas adultas a depositar a sus renacuajos en sitios de otras madres para huir de su labor? Esta es una pregunta para futuras investigaciones.

El experimento contó con el aporte de científicos como los doctores Mahmood Sasa, del Instituto Clodomiro Picado, y Ralph Saporito, profesor de la Universidad John Carroll, en Ohio, Estados Unidos. Además, recibió la colaboración de estudiantes de colegio y de universidades públicas.

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comentarios

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Diana Maroto Coto 21:13 24/10/2011

Estimado Kenneth: Te comento que la biologa Jennifer, de hecho trabaja en la OET (Organización para Estudios Tropicales) cuya oficina central esta localizada en el Centro de Investigación de la UCR, su investigación fue realizada en la Estación Biológica La Selva (Sarapiqui, CR). Es muy cierto, los ticos debemos incentivarnos mas a realizar este tipo de estudios y aprovechar al maximo la fauna y flora que tenemos.

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Kenneth F.C. Fallas Coronado 12:16 24/10/2011

Aunque aplaudo todos estos estudios porque son muy importantes, pero tambien el hecho que sean estudiadas por cientificos de afuera eso significa que nuestro gobierno no invierte mucho $$ en ciencia, la iniciativa deberia de haber nacido en C.R no en los USA.

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Jorge Calvo M 09:52 24/10/2011

Hace muchos años, y aún sabiendo que son venenosas, tuve la oportunidad de tener una rana "jeans azul" en la palma de mi mano, espero poder seguir viéndolas muchos, muchos años más.

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Ranas ‘con jeans’

Habitat: Las ranas venenosas rojas viven en el piso de los bosques, donde hay hojarasca.

Reproducción: Son polígamas. Los machos y las hembras se aparean con distinto individuo en la época de reproducción.

Huevos: Cuando son fertilizados por el macho, los huevos se depositan en la hojarasca hasta que nacen los renacuajos, como mínimo, 10 días después.

Transporte de renacuajos: Las madres llevan los renacuajos en sus espaldas hasta las bromelias, donde se desarrollarán.

Competencia: La disponibilidad de bromelias es limitada, y algunas madres terminan sustituyéndolas por orificios en troncos o espacios que recolecten agua.

Crecimiento: Huevos no fertilizados alimentan a los renacuajos por unas seis semanas en la etapa de crecimiento. Las madres los cuidan en ese tiempo.

FUENTE: INBIO y Jennifer Stynoski.

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