Una indigente, de nacionalidad austríaca, fue esposada a la verja del portón de la oficina de Migración y Extranjería, en Sixaola de Talamanca, para que no molestara a las personas que realizaban sus diligencias en el sitio público.
La mujer, identificada como Mónica Potinger, estuvo atada de su mano derecha a la verja, el 15 de octubre por al menos una hora. Allí la tuvieron de pie a la par de dos bolsas de basura.
Consultada por La Nación, la directora de la Defensa Pública, Marta Iris Muñoz, afirmó: “Es evidente que hay un trato denigrante. Nadie tiene derecho a exhibirlo a uno frente a las demás personas, aplicándole un trato cruel y degradante. Si hubo alguna contravención, la tenía que llevar al Juzgado.
”El Ministerio Público tiene que hacer una investigación para determinar cuál es la responsabilidad de quienes en ese sitio tuvieron la obligación de auxiliar y liberar a la señora”.
El abogado penalista Edwal Acuña manifestó que el haber cometido una infracción administrativa, como lo es el tener un estatus migratorio irregular, no es justificante para esposar a la persona, salvo que quiera huir o se ponga violenta. Además, dijo que a la persona le deben dar asiento.
Molestia. Karina Vargas, una médica que observó a la mujer detenida, aseguró que la extranjera se mostraba tranquila, mientras ella esperaba recibir atención, junto a otras personas.
Según dijo, a dos metros de distancia de la indigente, un policía de la Fuerza Pública la custodiaba sentado.
“A cada persona que pasaba, ella le pedía dinero o cigarros. A algunas personas las ofendía en alemán. Un español cuestionó al policía por haber esposado a la mujer, y este le respondió que ella estaba alterando el orden público, y como ella se molestó, la esposó”.
Celso Gamboa, viceministro de Seguridad, aseguró que las esposas no pertenecen a la Fuerza Pública pues la extranjera estaba a las órdenes de la Policía de Migración.
Así lo expresó también el jefe policial de Sixaola, Leandro Chaverri, quien comentó que la mujer había sido llevada al puesto migratorio desde el 14 de octubre hacia las 4 p. m. porque no portaba sus documentos.
La oficina de prensa de la Dirección de Migración indicó a La Nación que las esposas tampoco pertenecen a esta instancia.
En un correo electrónico, la misma dirección indicó que la mujer pasó la noche en la delegación de la Fuerza Pública de Sixaola porque el día de la detención no se hizo el estudio migratorio a la extranjera.
Al día siguiente, agrega el comunicado, un oficial de Fuerza Pública llevó a Potinger hasta el puesto fronterizo para investigarla, pero la mujer no brindó su nombre correcto, por lo que fue llevada hasta la oficina de Migración, en Limón, donde sí logró identificarse, por lo que fue puesta en libertad.
La mujer está citada para que se presente hoy a las oficinas de Migración en San José para que le realicen el estudio. Colaboró Alexandra Araya.