Un gran manto de agua subterránea sobre el cual pasa la carretera Interamericana Norte provoca los constantes hundimientos en Cambronero, San Ramón.
El Conavi estudia tres posibles soluciones, las cuales las determinará un estudio geológico que se hará en la zona afectada.
Una de ellas es la posibilidad de construir un puente con anclajes o con pilotes, introducir grandes alcantarillas para el desague subterráneo o cambiar el trazado de la carretera.
Actualmente, dos hundimientos –uno en el kilómetro 61 y otro en el 61,5–, además de un derrumbe en el kilómetro 59, mantienen cerrada esa estratégica ruta.
El Consejo Nacional de Viabilidad (Conavi) no ha determinado una fecha para la apertura.
Marco Rojas, gerente de conservación de vías y puentes del Conavi, dijo que las cuadrillas drenan la gran cantidad de agua presente en los hundimientos.
Después rellenarán el desnivel para habilitar temporalmente el paso en Cambronero.
El descubrimiento del manto lo hicieron esta semana especialistas del Conavi, tras presentarse el nuevo desnivel en la vía.
Rojas citó que “el vehículo” que mueve toda esta masa de tierra es el agua subterránea.
El funcionario agregó que por años lo único que se ha hecho es rellenar el terreno con material; sin embargo, cede y vuelve a caer.
Por esta carretera pasan cada día entre 100 y 120 furgones. Hoy esos camiones utilizan la vía San José- Caldera, que también sufre de deslizamientos por las lluvias.
El país contabiliza 11 días continuos de temporal, producto de un sistema de baja presión que avanza lentamente.
A esperar. Francisco Jiménez, ministro de Obras Públicas, anticipó que el costo de cualquiera de las tres soluciones propuestas no sería menor a ¢1.500 millones.
Esos dineros provendrían del fondo de mantenimiento de carreteras del Consejo de Seguridad Vial (Cosevi), que la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) debe reintegrar posteriormente al primero.
El ministro aceptó que la solución definitiva para esta carretera vital para el país no llegará de la noche a la mañana.
“Acá, el problema no es la carretera, sino la montaña, pues ella se está moviendo, y la vía es una víctima de ello”, indicó.