Hace unos días, en un artículo titulado “Un balance discreto” el autor hacía la siguiente pregunta: ¿Cuál es el balance de la generación intelectual de la posguerra mundial? Ante semejante cuestionamiento, uno hubiera esperado que se diera un intenso debate en las páginas de este diario. No obstante, lo que ha habido es un silencio sepulcral que de alguna manera refleja la desidia de nuestros intelectuales.
Buscando alguna razón para semejante inercia, me pareció que la respuesta podría estar en la falta de precisión de la pregunta. La generación intelectual de la posguerra mundial es un enunciado muy general que requiere ser acotado. No existe una, sino varias generaciones posteriores a la finalización de la Segunda Guerra Mundial. La pregunta, entonces, puede aludir a muchas personas y eso puede hacer que ninguna se dé por aludida.
En los países anglosajones se suele denominar a la generación que nació entre los años 1946 y 1960 como la generación del “baby boom”. Se trata de personas que en este momento se mueven entre los 65 y 50 años. Se suele plantear la existencia de un segundo grupo o cohorte de esta generación que llega hasta 1969, con lo cual se incluiría allí a las personas que actualmente tienen o van a cumplir 42 años de edad. Por su parte a los nacidos entre 1970 y 1981 se les suele llamar la generación X, y a los que vieron la luz entre 1982 y 1994 se les nombra como la generación Y.
Aunque en Costa Rica se podría aplicar la anterior clasificación, tengo la impresión que no ayudaría mucho para centrar el tema que es objeto de análisis. Cuando hablamos de generación intelectual nos referimos a personas que comparten influencias culturales y pensamientos o ideologías similares. Un ejemplo esclarecedor para ilustrar este punto es la denominada ‘generación intelectual del 27’ en España. Gente como Salvador Dalí, Luis Buñuel, Federico García Lorca, Rafael Alberti y otros crearon una línea de pensamiento, una forma de interpretar la realidad, que fue seguida posteriormente y ha perdurado con el tiempo.
Generación de 1913. En nuestro país un ejemplo similar lo podemos encontrar en la generación intelectual reunida alrededor de lo que se llamó el Centro Germinal creado en 1913. Allí confluyó gente de la talla de Omar Dengo, Carmen Lyra y Joaquín García Monge, entre otros. Otro ejemplo sería el Centro de Estudios para los Problemas Nacionales, que se asocia a la generación de los cuarenta y en la que destacan personajes como Rodrigo Facio, Isaac Felipe Azofeifa, Fabián Dobles o Carlos Monge Alfaro, por mencionar solo algunos.
Después de la segunda mitad del siglo XX, en el ámbito intelectual, cuesta distinguir una generación que haya hecho escuela o haya establecido una línea de pensamiento que haya influido en los diferentes ámbitos del quehacer nacional. No se observan intelectuales que hayan desarrollado una escuela de pensamiento que se haya manifestado a nivel literario, teórico o en el plano ideológico.
Personajes políticos. Generaciones de políticos, no de intelectuales. Lo que sí existe es dos generaciones de políticos que en casos muy contados y específicos han mostrado inquietudes intelectuales. Nos referimos a la generación que a mediados de los años sesenta se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica, y los que en los años setenta protestaron contra la compañía ALCOA y se manifestaban como estudiantes de izquierda. Entre los primeros se encuentran Óscar y Rodrigo Arias Sánchez, Miguel Ángel Rodríguez, Luis Paulino Mora, José Miguel Corrales y Rolando Laclé, entre otros; en el segundo grupo hay nombres como los de Leonardo Garnier, Eduardo Doryan, Fernando Herrero, Francisco Barahona y algunos más.
Desde mi punto de vista, se trata de dos generaciones no de intelectuales, sino de políticos que han estado al mando del gobierno de la República en los últimos veinticinco años.
Adoptando como referencia a los que han ocupado la silla presidencial, se podría decir que hasta la presidencia de don Luis Alberto Monge gobernó la generación del cuarenta y que, a partir de 1986, asumieron el poder estas otras dos generaciones mencionadas.
Antes que un balance desde el punto de vista intelectual, a estas generaciones hay que pedirles un balance de su gestión política. Dicho de manera llana, corresponde a estas y otras personas responder a la pregunta: ¿Cuál es el balance de su generación para con la sociedad costarricense?
Esperemos que no tengamos el silencio por respuesta y que tengan el valor de debatir ese balance en estas páginas.