El técnico de la Selección de Brasil, Mano Menezes, fue enfático ayer en que Costa Rica solo se dedicó a defender, motivo por el cual el juego fue poco vistoso sobre la cancha del Estadio Nacional.
“No propuso, estuvo en su propio campo esperando, tuvo una doble línea de cuatro en su sistema táctico”, explicó el técnico del pentacampeón mundial.
Asimismo, el estratega suramericano aclaró que espera mucha más exigencia en México.
“Esperamos mucha más dificultad en México, incluso vienen invictos, ese partido significa mucha más dificultad, si queremos ganar debemos mejorar”.
Sobre un criterio más amplio del combinado costarricense, Menezes prefirió aliarse a una posición conservadora.
“No me gusta hablar del rival, prefiero enfocarme en mi equipo, así siempre lo he hecho”.
Para el timonel también fue notorio el juego artero de los futbolistas ticos.
“Sí, hicieron jugadas pasadas”, prosiguió el entrenador para luego finalizar agradeciendo el apoyo del público nacional. “Muchas gracias por el cariño”.
Figuras en deuda. El famoso jogo bonito de Brasil fue el gran ausente anoche en el nuevo Estadio Nacional, en La Sabana.
Pese a que la Canarinha adornó su alineación con el grueso de sus muchas figuras, la promesa de espectáculo que brindaron los brasileños en los días previos al juego al final se quedó solo en eso.
Chispazos de Neymar y alguna que otra finta de Ronaldinho fue todo lo que la afición costarricense pudo observar anoche al término de los 90 minutos.
Eso sí, tanto Neymar como Ronaldinho fueron víctimas del juego fuerte por parte de los contenciones ticos, Rándall Azofeifa y José Miguel Cubero.
Aunque también ellos perdieron la calma, como Neymar, quien recibió amarilla por un manotazo sobre José Miguel Cubero.
En la segunda mitad saltó al terreno Daniel Alves, el gran lateral del Barcelona español.
La selección brasileña, que será anfitriona en el Mundial del 2014, abandonó anoche mismo el país, pues el próximo martes se enfrentará a la representación azteca en la ciudad de Torreón.