Un esquema de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) tiene mayor impacto sobre la rentabilidad de una empresa, si el concepto de bienestar social es incorporado a la manufactura del producto.
Michael Porter, especialista en gestión y competitividad de la Universidad de Harvard, explicó ayer su visión sobre el papel que cumplen las empresas en la comunidad, a partir del producto que elaboran, por medio de lo que denomina “valor compartido”.
Dicha intervención se dio en un seminario auspiciado por el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae) y la organización Fundes.
En su disertación, Porter dijo que por muchos años las empresas se preocuparon solamente por vender más y compensar a la sociedad con proyectos sociales específicos, como limpiar playas o construir escuelas, sin incorporar en sus procesos productivos mejoras en el bienestar y salud de las personas.
Mencionó el caso de las compañías de alimentos que no se preocupaban por la nutrición, y las entidades bancarias que no daban acceso a las microfinanzas.
En la actualidad ambos nichos se convirtieron en áreas que hacen rentables a esas industrias.
“Muchas empresas han dejado pasar grandes negocios cuando no piensan en el bienestar del cliente”, manifestó Porter.
Encadenamiento social. Porter, además, resaltó las ventajas de formar encadenamientos entre empresas con conciencia social, las cuales pueden formar cluster (conglomerados) que beneficien a la comunidad.
Ulrich Frei, director de Fundes –organización de apoyo a la pequeña y mediana empresa – comentó el caso local de la compañía Nestlé, que compra el banano orgánico a productores de Bribri, Talamanca, para preparar los colados de su subsidiaria Gerber.
Esta relación comercial tiene a su vez un componente social ligado a la preservación del ambiente y productos sin químicos.
Demetrio Layan, representante de la Asociación de Productores Orgánicos de Talamanca, comentó que dentro de los beneficios por trabajar con Nestlé, está el de capacitación y la exclusividad por parte de la empresa suiza.
“Con la venta de este banano se conserva el ambiente y las familias tienen subsistencia”, dijo Layan.