El capítulo que la Asamblea Legislativa ha escrito en cuanto al trámite del proyecto llamado “Solidaridad Tributaria”, aprobando una moción altamente restrictiva para obtener resultados a la vuelta de la esquina, obliga a un análisis reposado, porque el proceso apenas se inicia.
Hay dos problemas estructurales con respecto a ese expediente que es preciso dejar suficientemente claro: la forma como se está abordando el tema fiscal, sesgado hacia la recaudación, es decir, aumentar impuestos, dejando absolutamente al margen todo lo que se refiere a la calidad del gasto, que implica prioritariamente la eliminación de gastos superfluos y partidas paralelas, entre otros rubros, que involucran el combate a la evasión, eliminación de exoneraciones y revisión de transferencias presupuestarias a entidades privadas, todo lo que suma muchos millones de millones de colones, como lo hemos demostrado.
El otro problema serio que estamos enfrentando es el mecanismo aprobado para tramitar ese expediente fiscal. Con un plazo máximo de cinco semanas, intervenciones limitadas a cinco minutos y también constreñido el número de mociones que pueden presentarse, es materialmente imposible dictaminar con seriedad un expediente con cerca de 25 capítulos y más de 100 artículos.
Condiciones para el debate.En la fracción socialcristiana nos declaramos partidarios de impulsar una vía rápida para tramitar ese proyecto, pero creando las condiciones elementales para desarrollar el debate que el tema reclama, respetar los derechos de enmienda de los diputados, y las posibilidades de razonar las propuestas.
La moción aprobada para aplicarle el artículo 208 bis del reglamento a ese expediente, no va a permitir que haya discusión.
Ya antes de que se instale la comisión especial dictaminadora, están surgiendo focos de discrepancia importantes, incluso en la propia bancada oficialista, como el tema de los impuestos a las zonas francas, que vislumbran dificultades para aprobar la iniciativa fiscal, sobre todo porque en esa comisión no habrá posibilidad de discutir con responsabilidad.
Proyecto regresivo. Hay otros temas de fondo en torno a ese proyecto que la ciudadanía debe tener presente. Esa propuesta negociada por el PAC con el Gobierno no es progresiva, no grava “al rico para que pague como rico”, como dicen cándidamente algunos de sus propulsores, sino que es un proyecto esencialmente regresivo, que va a golpear severamente a las clases medias y a los sectores de menores recursos.
Según datos del propio Ministerio de Hacienda, del total de lo que se piensa recaudar con ese paquete, el 70% corresponde al ‘impuesto al valor agregado’, hoy ‘impuesto de ventas’, que pagan por igual los que tienen mucho dinero y los que casi no tienen. Precisamente, el IVA está considerado como el más regresivo de todos los impuestos.
Esa es la esencia del paquete y de los términos en que se va a desarrollar su trámite.
Desde enero de este año, nuestra fracción le presentó a la presidenta de la República y a sus autoridades del sector económico todo un planteamiento en materia de reducción del gasto y utilización de los superávit de las entidades descentralizadas, buscando generar un proceso ordenado de reforma fiscal para que, a partir de la eliminación del gasto superfluo y las duplicaciones, se pudiera determinar a cabalidad y con justicia, qué impuestos era necesario impulsar para salir del bache económico en que se encuentra el país.
No estamos en contra de los impuestos, pero el punto de partida es el ordenamiento de la casa, en un proceso, que pudo haber sido simultáneo, de revisar el gasto y buscar nuevas fuentes de ingresos.
Todavía en julio de este año, y supuestamente dándole continuidad a lo conversado en enero, el ministro de Hacienda, Fernando Herrero, me envió una extensa misiva donde se comprometió con acciones concretas e inmediatas, para echar a andar lo que le planteamos a la Presidenta en enero. A la fecha, en todo, Herrero ha faltado a su palabra.
Por otra parte, considero que el tema fiscal es de suyo muy importante y delicado, como para abordarlo con criterios futbolísticos, para declarar subjetivamente, quién perdió o quien ganó, en este debate sobre la vía rápida, que apenas es el despegue en el trámite del proyecto PAC-Gobierno. Falta mucho camino por recorrer.
Las públicas y serias preocupaciones que a lo largo de todo este año hemos hecho a propósito de la situación fiscal del país nos dan credenciales suficientes para abordar como corresponde el proyecto del PAC-Gobierno, aunque las condiciones para una discusión seria están severamente lesionadas en la comisión, por una estrechísima concepción de la vía rápida parlamentaria. Pero daremos la pelea.