Quienes aspiran a obtener la licencia de conducir, enfrentan reglas poco claras a la hora de realizar la prueba práctica de manejo.
Muchos, incluso, desconocen que existe un protocolo de evaluación publicado en el 2003 por la Dirección de Educación Vial.
Esa resolución, sin embargo, contiene algunos puntos generales que dejan el dictamen a interpretación del evaluador.
Por ejemplo, el artículo 7 considera “No apto” a “todo aquel aspirante que, en el proceso de evaluación de la prueba práctica, demuestre un comportamiento torpe y falta de destreza en la conducción del vehículo”.
Ante esa norma tan amplia, los usuarios se quejan de inconsistencias en el proceso de examen. “Cuando hice la prueba, a dos personas se les apagó el carro, una la perdió y a la otra sí le permitieron seguir”, dijo Pablo Montero en el perfil de Facebook de La Nación.
Juan Chaves se quejó de carencia de información. “Uno depende de lo que le diga el oficial en ese momento y no hay forma de corroborar si tiene razón o no”, añadió.
La queja se fundamenta en que para aplicar el examen teórico los solicitantes estudian el Manual del conductor; sin embargo, para la prueba práctica la norma general conocida es “manejar bien”.
El director de Educación Vial, Hugo Jiménez, alegó que las pautas existen y son claras, pero que las personas no se informan. “Hay un desconocimiento total de la gente. Cuando piensan en sacar la licencia es cuando buscan informarse y no lo hacen de la mejor manera”.
Añadió que la resolución publicada en el diario oficial La Gaceta el 2 de setiembre del 2003, expone cinco fases del método de evaluación.
Las etapas son: la documentación, las condiciones del vehículo, la pista con conos, el señalamiento vial y comportamiento y destreza de la persona. .
Con base en este último punto, un conductor pierde la prueba si, por ejemplo, se le apaga el vehículo, dijo Jiménez. “Se supone que la persona conduce perfectamente, y si se le apagó el carro, es porque no puede controlar la ansiedad”.
Fallar en cualquier aspecto de las cinco fases significa la pérdida inmediata de la prueba. Si un evaluador perdonó una falta, “nunca debió hacerlo”, aseguró Jiménez.
Subjetivo. Los usuarios achacan a la “subjetividad” de los evaluadores el resultado de estos exámenes.
“A mi esposa le tocó un oficial de mal humor, tocó la llanta de repuesto, la sintió ‘medio desinflada’ y le dijo que había perdido la prueba. Yo fui a reclamar y me dijeron que ellos tenían mucha experiencia en eso”, contó Mario Salazar.
Otros lectores indicaron que el evaluador los induce a error durante la prueba, lo cual, según el mismo protocolo, está prohibido.
Jiménez dijo que a partir de ahora informarán mejor a la población. “Ya me están haciendo unos rótulos para tener en la entrada de cada centro donde aplicamos pruebas”.
Durante el último año, la Policía arrestó a varios empleados de Educación Vial por cobrar por la aprobación del examen. En octubre del 2010 el OIJ arrestó a siete por recibir dádivas de ¢10.000 a ¢160.000.
¿Apelar? Este año, se han realizado 60.000 exámenes prácticos. De estos, 29.600 lo reprobaron aunque solo 125 apelaron el resultado.
La falta de un documento con la calificación del examen complica a los aspirantes al hacer un reclamo.
“Me dijeron que sería en la próxima, y ya, no me dieron el resultado por escrito”, dijo Laura Mora.
Jiménez afirmó que la persona puede ir a la ventanilla y pedir la boleta con el resultado. Educación Vial no las entrega de oficio.